Sitio del Cuzco

Summary

El sitio del Cuzco o cerco del Cuzco fue el asedio de la ciudad del Cuzco por parte del ejército de Manco Inca contra una guarnición de conquistadores españoles y sus aliados indígenas liderados por Hernando Pizarro. El asedio duró diez meses y finalmente no tuvo éxito.

Sitio del Cuzco
Parte de Conquista del Tahuantinsuyo
Cusco bat.jpg
Pintura colonial sobre el cerco del Cuzco; se puede ver la plaza Huaccaypata al fondo
Fecha 6 de mayo de 1536-18 de abril de 1537
Lugar Cuzco, actual Perú
Coordenadas 13°31′06″S 71°58′41″O / -13.518333, -71.978056
Resultado Victoria española.
Beligerantes
Flag of New Spain.svg Imperio español
Apoyados por:
Cañaris
Chachapoyas
Huancas
Indígenas centroamericanos
Banner of the Inca Empire.svg Ejército de Manco Inca
Comandantes
Hernando Pizarro
Gonzalo Pizarro
Juan Pizarro 
Manco Inca
Vila Oma
Cahuide 
Fuerzas en combate
190 infantes[1]
90 caballos[2]
30 000 indios[2]
40 000[1]​-100 000[3]

AntecedentesEditar

Luego de ser ejecutado Atahualpa en Cajamarca, representantes de varias naciones andinas se reunieron con los conquistadores españoles y su líder Francisco Pizarro para ofrecerles su alianza contra los incas. Fue así que marcharon al Cuzco, la capital del Tahuantinsuyo, durante ese viaje, Manco Inca (uno de los hijos de Huayna Cápac) se unió a la comitiva de Pizarro y, con su ayuda, derrotó al ejército de Quizquiz que controlaban la ciudad, logrando que el 15 de noviembre de 1533 se produjera el ingreso de las huestes hispanas.[4]​ Un mes después, los españoles entronizaron a Manco Inca como monarca títere para facilitar su control sobre el territorio conquistado.

Las relaciones de Manco Inca con los españoles habían sido originalmente muy buenas. Al principio fue respetado como Sapa Inca y Diego de Almagro en particular tuvo relaciones amistosas con él. Con el paso del tiempo, sin embargo, fue tratado cada vez con más falta de respeto, especialmente por los españoles recién llegados que no habían estado involucrados en la distribución del botín y que ahora le exigían oro a él, así como a otros nobles incas. Francisco Pizarro había hecho poco al respecto, y cuando él y Almagro se fueron, las cosas empeoraron. Manco Inca fue humillado y maltratado por Gonzalo y Juan Pizarro. Incluso le exigieron que le entregaran a su hermana-esposa Cura Ocllo.

A fines de 1535, Manco Inca intentó huir, pero fue capturado y traído de vuelta encadenado y encarcelado. Hernando Pizarro, que regresó de España en enero, puso fin a la humillación hacia el Inca y lo dejó en libertad, pero ya era demasiado tarde para una reconciliación.

Aprovechando a su favor la codicia de los españoles por los metales preciosos, Manco Inca le regaló a Hernando Pizarro unas vajillas, estatuas, vigas del Coricancha y aríbalos, todos hechos enteramente de oro y plata, asegurando que existían más de estos tesoros ocultos en Lares, junto a “la estatua de oro maciso” de su padre Huayna Cápac. Cegado por la codicia, Hernando le preguntó cómo podría dar con dicho tesoro. Manco Inca le respondió que eso era una empresa difícil, pero que si le dejaba salir de la ciudad, podía ubicarlo y traerlo para obsequiarlo solo a él; asimismo, para encubrir el verdadero propósito de su salida ante el resto de los españoles, pidió que dejara salir también a Vila Oma (sumo sacerdote inca) y que anunciara oficialmente que ambos irían a cumplir el rito funerario anual de Huayna Cápac. El comandante español mordió el anzuelo y dejó salir al Inca y al Willac Umu de la ciudad, el 18 de abril de 1536, haciéndoles prometer su retorno.[5]​ Sin embargo, la verdadera intención de Manco era reunir a sus generales y capitanes para rebelarse contra los españoles.[4]​ Vila Oma, cuyo verdadero origen es desconocido, actuó como su brazo derecho, alentando y reuniendo gente para la rebelión.

PreparativosEditar

Según la relación anónima de 1539, Manco Inca se evadió del Cuzco el 18 de abril de 1536 en compañía de varios de sus capitanes, con el ánimo resabiado y resuelto a ejecutar sus planes bélicos para castigar la alevosía de los Pizarro y echar a los españoles de sus tierras. Una vez libre, en el pueblo de Calca (a pocas leguas del Cuzco) reunió a sus generales y curacas fieles y lanzó la siguiente arenga: «Yo estoy determinado a no dejar cristiano en vida en toda la tierra y para eso quiero poner cerco en el Cuzco; quien de vosotros pensara servirme, servirme en esto, ha de poner sobre tal caso la vida; beba por estos vasos y no con otra condición». Y añade, que los capitanes y señores principales que estaban con él, juraron con unción patriótica luchar hasta la muerte para reconquistar el Tahuantinsuyo.

El levantamiento estuvo bien preparado. Manco Inca y Vila Oma, el jefe religioso, enviaron mensajeros por todo el imperio y comenzó la fabricación secreta de armas y suministros para el asedio. Al final de la temporada de lluvias, se reclutaron tropas para atacar Cuzco y Lima al mismo tiempo.

De estos mensajeros que fueron a pregonar la guerra, unos tuvieron trágico final y otros resultaron víctimas de la traición de los curacas enemigos y de algunas amantes cuzqueñas de los españoles. Incluso de la sublevación de Contarhuacho, mujer que había sido de Huayna Cápac, que apoyó a Francisco Pizarro, amante de su hija Quispe Sisa. Esta curaca de Huaylas, no solamente le dio aviso de los planes del Inca sino que le ayudó con su persona y su gente para defender la ciudad de Lima, cuando fue atacada por Quizu Yupanqui a fines de agosto de 1536.

Hernando Pizarro, tras darse cuenta de su error, encabezó una expedición contra el ejército inca, que se había reunido en el cercano valle de Yucay. Este ataque fue un fracaso debido a que los españoles subestimaron gravemente el tamaño del ejército de Manco Inca. Éste, sin embargo, no atacó el Cuzco directamente sino que esperó hasta que reunió a todo su ejército, de entre 100 000 y 200 000 soldados con los que el 3 de mayo de 1536, de acuerdo con la cronología establecida por el historiador José Antonio del Busto,[6]​ inició el cerco del Cuzco contra las tropas españolas compuestas por 190 españoles (80 de ellos a caballo) y algunos miles de auxiliares indios.[4]

Sitio del CuzcoEditar

 
El asedio del Cuzco según dibujo de Felipe Guamán Poma de Ayala.

Manco Inca dividió su ejército en cuatro cuerpos: las tropas del Chinchaysuyo eran conducidas por los generales Coyllas, Osca, Curi Atao y Taype; las del Collasuyo, las más numerosas, eran conducidas por el general Lliclli; las del Contisuyo, por los generales Sarandaman, Huaman Quilcana y Curi Huallpa; y las del Antisuyo, mayormente flecheros y cerbataneros, por los generales Rampa Yupanqui y Anta Allca.

El ejército inca lanzó un ataque a gran escala contra la plaza principal de la ciudad, conquistando gran parte de esta. Los 190 conquistadores comandados por Hernando, Juan y Gonzalo Pizarro, junto con esclavos negros, nicaraguas, guatemalas, chachapoyas, cañaris, huancas y miles de indios auxiliares a su servicio, se hicieron fuertes en dos grandes edificios cercanos a la plaza central, desde donde consiguieron rechazar los ataques incas y lanzaron frecuentes contraataques.[4]

La estrategia inicial de los españoles fue resistir el ataque perpetrado en los edificios. Ello generó burlas por parte del ejército de Manco Inca, quienes desde sus posiciones avanzaron sobre la ciudad, logrando incendiar los tejados de las casas. Los españoles, presos del pánico, creyeron ver al Apóstol Santiago el Mayor luchando contra los incas y a la Virgen María apagando los incendios.

Nuevamente la situación de los conquistadores se logró empeorar, cuando las tropas de Manco Inca tomaron Sacsayhuamán, lugar estratégico para dominar el Cuzco. Una vez roto el cerco, impetuosamente se dirige el ataque español a la fortaleza, chocando varias veces con las enormes murallas del complejo.

Ataque a SacsayhuamánEditar

 
Los muros del complejo religioso inca de Sacsayhuamán.

Tras varios días de lucha, las tropas incas conquistaron la fortaleza de Sacsayhuamán desde la que se dominaba la ciudad, lo que ponía en graves dificultades a los defensores españoles.

Para relevar su posición, los españoles decidieron asaltar el recinto amurallado de Sacsayhuamán que servía como base principal de operaciones para el ejército inca. Cincuenta jinetes, liderados por Juan Pizarro, y acompañados de indios auxiliares, fingieron una retirada y salieron del Cuzco, rodearon la ciudad y atacaron Sacsayhuamán desde el exterior de la ciudad. Durante el ataque frontal contra los grandes muros del edificio, Juan Pizarro fue alcanzado por una piedra en la cabeza y murió varios días después debido a sus heridas. Muchos españoles cayeron de la misma forma y tuvieron que ser retirados de la lucha en dirección a la ciudad.

Al día siguiente, las fuerzas españolas y sus aliados indígenas rechazaron varios contraataques incas y montaron un nuevo asalto por la noche utilizando escalerillas. En este ataque consiguieron el control de las murallas de Sacsayhuamán y el ejército inca tuvo que refugiarse en dos torres del complejo. El comandante inca Paúcar Huaman decidió abandonar las torres con parte de sus soldados para dirigirse hacia Calca (donde se encontraba el cuartel de Manco Inca) y volver con refuerzos.[4]​ Con el número de defensores disminuido, los españoles consiguieron conquistar el resto de la fortaleza, y cuando Paúcar Huaman volvió con refuerzos, la encontró bajo firme control español.

La lucha había sido tan intensa que comenzó a disminuir el número de flechas y piedras que llovían de la fortaleza. El agua, así mismo, empezó a escasear y el ánimo de los cuzqueños comenzó a decaer. El sumo sacerdote Vila Oma dispuso que se abandone la lucha, pero muchos de sus capitanes decidieron permanecer en el lugar. Dado esto, los españoles apreciaron que un gran número de soldados enemigos se retiraban, por lo que presionaron con mayor continuidad hasta ganar las terrazas y llegar a los torreones de la fortaleza.

En la defensa de una de los torres de Sacsayhuaman se destacó un "jefe orejón" (de la realeza incaica), llamado Cahuide por los españoles, quien, con una maza de puntas de cobre y armado de coraza y escudos españoles, causó estragos entre los españoles que escalaban la fortaleza. Al fin, estos atacaron con más número, aniquilando la poca resistencia que quedaba. Hernando Pizarro, admirado del valor del capitán incaico ordenó que lo capturaran vivo. Pero Cahuide cuando fue evidente que los españoles iban a conquistar la torre se lanzó al vacío envolviéndose en su manto, "se arrojó al vacío donde se hizo muchos pedazos".[7]

Ataques a Jauja y LimaEditar

Mientras se producía el asedio del Cuzco, una fuerza bajo el mando de Quizu Yupanqui destruyó la guarnición española en Jauja y los equipos de rescate que envió Francisco Pizarro desde la Ciudad de los Reyes (Lima) para apoyar al Cuzco. Todos los españoles fueron asesinados excepto unos pocos hombres que Manco Inca mantuvo como esclavos.

En agosto, Quizu Yupanqui dirigió su ejército contra Lima. Con la ayuda de los aliados locales (entre ellos Contarhuacho, la madre de su amante Quispe Sisa , había enviado un pequeño ejército) Francisco Pizarro pudo repeler el ataque con gran dificultad. Después de que Quizu Yupanqui fuera asesinado en un contraataque dirigido por los jinetes españoles, los atacantes se retiraron a las tierras altas.

Cuzco permanece aisladoEditar

Tras la caída de Sacsayhuamán, Manco Inca trasladó su cuartel general a Ollantaytambo, a unos 50 km del Cuzco, y trató de matar de hambre a los españoles y sus aliados indígenas. Se desarrolló un asedio con escaramuzas mutuas.[4]

Francisco Pizarro había enviado solicitudes urgentes de ayuda a Nueva España, Guatemala, La Española y Panamá y continuó tratando de ayudar a sus hermanos en el Cuzco. Pero todas las tropas de socorro fueron destruidas, un total de más de 300 hombres, y el Cuzco estuvo aislado de cualquier ayuda durante muchos meses. Sólo los atrevidos ataques de los españoles a las tropas de abastecimiento de los incas los salvaron del hambre.

Ataque a OllantaytamboEditar

 
Terrazas de Ollantaytambo.

Alentado por el éxito, Hernando Pizarro lideró un ataque contra el cuartel general de Manco Inca, que se encontraba en ese momento en Ollantaytambo, más alejado del Cuzco. Los españoles enviaron un contingente de 100 soldados españoles y unos 30 000 aliados indígenas a atacar a Manco Inca.[8]​ La fortaleza con sus empinadas terrazas resultó ser más complicado de lo esperado.

Manco Inca había reclutado a los "Antis" de la zona fronteriza a la cuenca del Amazonas, que eran temidos por ser hábiles arqueros. Su ejército utilizó espadas españolas capturadas e incluso armas de fuego y caballos. Cuando también inundaron el área debajo de la fortaleza a través de canales preparados, los españoles se metieron en una situación desesperada y tuvieron que huir.[9]

Los españoles lograron recuperar alimentos con los ataques perpetrados a las aldeas aledañas del Cuzco, reponiendo las provisiones que escaseaban. Mientras tanto, Manco Inca trató de explotar la ventaja obtenida en Ollantaytambo con un nuevo ataque hacia al Cuzco, pero un grupo de caballería española se encontró por casualidad con el ejército inca, arruinando el factor sorpresa. Esa misma noche los españoles lanzaron un contragolpe que sorprendió al Inca, causándole muchas bajas.[10]

RetiradaEditar

Después de diez meses de lucha en el Cuzco, Manco Inca decidió levantar el sitio y licenciar la mayor parte de sus tropas para evitar una próxima hambruna, ya que se había agotado los frutos de las últimas cosechas. Sucedía que, al estar miles hombres en pie de guerra, se había descuidado las sementeras y era necesario que los labradores retornaran a los campos de cultivo. El propósito de Manco Inca, era reanudar la campaña en tiempos mejores, aunque tuviera que combatir en dos frentes: los españoles y los huancas.[11]

Acontecimientos posterioresEditar

Fracasada la expedición a Chile, regresó Diego de Almagro al Cuzco el 8 de mayo de 1537 e impuso su autoridad sobre los hermanos de Pizarro, a quienes apresó por algunas semanas. Al mismo tiempo, una fuerza de socorro de 500 hombres avanzaba desde Lima, liderada por Alonso de Alvarado, quien había venido de Guatemala a pedido de ayuda de Pizarro, marchó a detenerlo pero fue derrotado en la batalla de Abancay por la fuerza combinada Almagro-Paullu Inca, iniciando las fatídicas guerras civiles entre los conquistadores. Luego emprendió la campaña contra Manco Inca, propinándole una severa derrota en Vitcos. El Inca rebelde se refugió entonces en Vilcabamba, donde sería asesinado en 1542 por unos fugitivos almagristas a los que dio asilo.

Véase tambiénEditar

ReferenciasEditar

  1. a b H. W. Kaufmann (2012). Fortifications of the Incas: 1200-1531. Oxford: Osprey Publishing, pp. 56. ISBN 978-1-78200-066-2.
  2. a b Elías Martinengui Suárez (1987). El imperio de los incas: causas de su destrucción. Lima: B & B Print, pp. 322.
  3. Stanley Sandler (2002).Ground Warfare: An International Encyclopedia. Tomo I. Santa Bárbara: ABC-CLIO, pp. 228. ISBN 978-1-57607-344-5.
  4. a b c d e f John Hemming (1970). The conquest of the Incas. .
  5. Busto (2011), La conquista del Perú, p. 131.
  6. Busto (2011), La conquista del Perú, p. 132.
  7. Busto (2011), La conquista del Perú, pp. 137-138; Vega (1969), La guerra de los viracochas, pp. 115-116; Tauro del Pino (2001), Enciclopedia ilustrada del Perú, tomo 3, p. 441. Siguiendo la versión transmitida por el cronista Pedro Pizarro.
  8. Hemming, The conquest, p. 207; Vega, Incas contra españoles, p. 78.
  9. [1], [2]
  10. Hemming, The conquest, pp. 211–212
  11. Busto (2011), La conquista del Perú, p. 150.

BibliografíaEditar

  • Atlas departamental del Perú, varios autores, Ediciones Peisa S.A., Lima, Perú, 2003. ISBN 9972-40-257-6.
  • Historia de la República del Perú, Jorge Basadre Grohmann, Diario "El Comercio", Lima, Perú, 2005. ISBN 9972-205-62-2.
  • Nuevo Atlas del Perú y el Mundo, Juan Augusto Benavides Estrada, Editorial Escuela Nueva S.A., Lima, Perú, 1991.
  • Busto Duthurburu, José Antonio del: La conquista del Perú. Colección de obras escogidas de José Antonio del Busto. Lima, Empresa Editora El Comercio, 2011. ISBN 978-612-306-077-0
  • Tauro del Pino, Alberto: Enciclopedia Ilustrada del Perú. Tercera Edición. 17 tomos. Lima, PEISA, 2001. ISBN 9972-40-149-9
  • Vega, Juan José: La guerra de los viracochas. Tercera edición. Lima, 1969. Edición Universidad Nacional de Educación (EUNE).
  • El Perú en los tiempos modernos, Julio R. Villanueva Sotomayor, Ediciones e Impresiones Quebecor World Perú S.A., Lima, Perú, 2002.

Enlaces externosEditar

  •   Datos: Q2398589
  •   Multimedia: Siege of Cuzco