El Retrato de Diego de Covarrubias y Leiva es una obra de Doménikos Theotocópuli[1]—el Greco— fechable en ca. 1600, y que se expone en el Museo del Greco, en Toledo.[2]
Retrato de Diego de Covarrubias y Leiva | ||
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Autor | El Greco | |
Creación | c. 1600 | |
Ubicación | Museo del Greco (España) | |
Material | Óleo y Lienzo | |
Dimensiones | 68 centímetros × 57 centímetros | |
Diego de Covarrubias fue un jurista, político y eclesiástico español, hijo de Alonso de Covarrubias y hermano de Antonio de Covarrubias.[3] El Greco llegó a Toledo en 1577, el mismo año que murió Diego de Covarrubias. Por tanto, no debió conocerlo personalmente.[4]sino que seguramente pintó este retrato a partir de otro, realizado al natural por Sánchez Coello —en 1574— en el que consta la inscripción «Aetatis suae 62».[5] Es posible que sea uno de los personajes que figuran en el El entierro del conde de Orgaz, en cuyo caso sería una especie de homenaje póstumo.[6]
Este lienzo es posiblemente la copia de un original perdido, seguramente basado en la mencionada obra de Sánchez Coello, también en el Museo del Greco.[9] Por sus medidas, este retrato parece ser el pendant del Retrato de Antonio de Covarrubias (catalogado por Wethey con el n º. 136). En ambas pinturas, parece que la intervención del Greco se limitó a la cabeza del personaje, siendo el resto del lienzo una colaboración de su taller.[10]
Es muy probable que ambos retratos formaran parte de la colección de Pedro de Salazar y Mendoza, según un inventario redactado en 1629.[11]
En este lienzo. y especialmente en el retrato de su hermano Antonio, el Greco muestra una técnica desenvuelta, aparentemente descuidada, con la limitación tonal y la poca densidad del color, propias de sus obras de aquel período.[12]
El pintor destaca la serenidad contenida del retratado, y el hecho de que ocupó importantes cargos en la jerarquía eclesiástica. Dada su condición de clérigo, está representado con sobrepelliz y bonete, y lleva una cruz pectoral sujeta por una cinta blanca a la altura del pecho. Este pectoral —de oro y esmeraldas, y en forma de cruz latina— es un símbolo de la dignidad propia de los obispos, y el Greco la destaca, situándola en la parte inferior central del lienzo.[4]
Wethey cita una copia, actualmente ilocalizable: