Retrato de Antonio de Covarrubias es el tema de dos obras del Greco, Una de ellas se conserva en la sede del Museo Nacional del Louvre, en Lens (Francia), y la otra se halla en el Museo del Greco, en Toledo.[1]
Retrato de Antonio de Covarrubias | ||
---|---|---|
![]() | ||
Autor | El Greco | |
Creación | 1595 y años 1590 | |
Ubicación | Museo del Louvre | |
Estilo | Manierismo | |
Material | Óleo y Lienzo | |
Técnica | Óleo sobre lienzo | |
Dimensiones | 68 centímetros y 94 centímetros × 57,2 centímetros, 82 centímetros y 58 centímetros | |
Antonio de Covarrubias, hijo de Alonso de Covarrubias y hermano de Diego de Covarrubias, fue un importante jurista de Toledo, profesor de Derecho en Salamanca y consejero de Castilla, además de maestro en la Catedral de Santa María. Fue un amigo personal del Greco, quien lo representó en estos dos retratos, así como en la parte inferior del Entierro del señor de Orgaz,[2] donde figura en el lado izquierdo, encima de san Esteban y enfrente de otro clérigo, probablemente el deán Diego de Castilla.[3]
Antonio de Covarrubias vivía sus últimos años cuando lo retrató el Greco, quien logró una de sus representaciones más entrañables.[4] Se aprecia el deterioro físico y aislamiento del mundo exterior del personaje —era sordo— contrastando con su aparente serenidad. Hay en él nobleza, refinamiento y una profunda vida interior, pero parece desganado y ausente, ensimismado en sus pensamientos y con pocos signos de energía física, La leve asimetría del rostro y de la boca, el cabello gris y las mejillas hundidas subrayan su ancianidad, mientras que el extravío de los ojos le confiere una fuerza asombrosa.[5]
El traje de don Diego está representado de color negro oscuro, sobre un fondo El fondo neutro de color rojo-castaño oscuro. Es un cuadro brillantemente realizado, especialmente la cabeza del personaje. Según Gudiol, este lienzo, presumiblemente, se realizó poco antes del fallecimiento del personaje, el año 1602.[9]
Esta versión es de menor calidad que la del Museo del Louvre. El Greco quizás se limitó a pintar la magnífica cabeza de Don Diego. Es muy probable que este lienzo sea el pendant del Retrato de Diego de Covarrubias y que ambas obras sean las registradas en el inventario realizado tras la muerte de Pedro de Salazar y Mendoza como "dos retratos de los Covarrubias".[13]