Herrada, herradón, colodra o tarro de ordeño, denominan a una familia de recipiente usados preferentemente para acarrear líquidos y ordeñar (vacas, ovejas, cabras, yeguas).[1] Pueden estar fabricados en obra de barro, en madera o en aleaciones metálicas (latón, zinc, aluminio, hierro cubierto de esmaltes cerámicos).
Su perfil de tronco de cono invertido es uno de sus rasgos distintivos.[nota 1] En los modelos de arcilla suele presentar una o dos asas; la boca se abre en un pico vertedero o escotadura más o menos grande o pronunciada, para facilitar el vertido del líquido contenido. En los ejemplares de madera dispone de dos asas laterales enfrentadas o bien un asa semicircular movible, como en los baldes tradicionales.[nota 2]
Usos
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Recipientes de la alfarería tradicional española usados para ordeñar, almacenar, conservar o tratar leche de cabra, oveja y ganado mayor, y sus derivados: suero, queso, requesón, nata, etc. De izq. a dcha: herrada de Lloseta (Mallorca), jarro de ordeño de Segorbe (Castellón), y quesera asturiana, alfarería negra de Llamas del Mouro (Cangas de Narcea).
Además de su uso popular como vasija para acarrear el agua –como el cántaro tradicional, la pedarra vasca o la sella,[2]– la herrada es típica en las culturas de pastoreo (ovejas, cabras) y explotación de ganado vacuno, como recipiente de ordeño.[3] Por su parte, la colodra, según advierte el DRAE, además de tarro de ordeño, también se usó como medida para la venta de vino a granel.[4][5]
Etimología y léxico
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Herrada, de «ferrata-ferratus» (herrado), es voz latina recogida por Nebrija en su Diccionario latino-español (1492).[6] Otros nombres de recipientes para el ordeño de la familia de la herrada son, por ejemplo, las "radas", ferradas o farradas,[7] «caballets», "cañadones", sellas (de la "seille", barreño francés), "muñideras", tofios canarios.[8]
Iconografía y tipos
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Ilustración del "Tacuinum Sanitatis" (siglo XIV). Biblioteca Casanatensis, Roma).
↑Silva, Toni (13 de febrero de 2017). «Vicente construye sellas con la precisión de un cirujano». lavozdegalicia.es. Consultado el 10 de octubre de 2017.
↑La razón de tal inversión espacial —imagínese un cubo o balde puesto del revés— responde a la necesidad de conseguir mayor equilibrio en superficies accidentadas, al tener que hacerse el ordeño en medio del campo y, en el mejor de los casos, en prados o cuadras.
↑Etnólogos como Aranzadi o Julio Caro Baroja informan que en el País Vasco, para transportar y conservar el agua, el recipiente más utilizado ha sido la herrada (suguilla, subilla o sulak), balde de madera con aros de latón o cobre.
Bibliografía
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Covarrubias, Sebastián de (2006). Tesoro de la lengua castellana o española: 1611. (Edición integral e ilustrada de Ignacio Arellano y Rafael Zafra). Madrid/Frankfurt: Iberoamericana/Vervuert. ISBN84-8489-074-0.
Useros Cortés, Carmina; Belmonte Useros, Pilar (2005). Museo de cerámica nacional. Piezas de alfarería de toda España. Albacete, Museo de Cerámica Nacional. Chinchilla de Montearagón. ISBN84-609-5626-1.
Belver, José (1988). Alfares y alfareros de España. Barcelona: Serbal. ISBN84-7628-039-4.
Violant i Simorra, Ramón (1986). El Pirineo español (tomo II). Barcelona: Editorial Alta Fulla. ISBN84-85403-96-7.
Lizcano Tejado, Jesús María (2000). Los barreros: alfarería en la provincia de Ciudad Real. Ciudad Real: Diputación Provincial. ISBN978-84-7789-166-6.