Francisco Javier Pimentel y Heras Soto (Aguascalientes, Zacatecas —actual estado de Aguascalientes—, 2 de diciembre de 1832 - Ciudad de México, 14 de diciembre de 1893) fue un escritor, historiador, lingüista, indigenista y académico mexicano. Fue heredero de los títulos de conde de Heras y vizconde de Queréndaro, pues su madre era Mariana Heras Soto, la hija del conde.
Francisco Pimentel y Heras Soto | ||
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Información personal | ||
Nombre de nacimiento | Francisco Javier Pimentel y Heras Soto | |
Nacimiento |
2 de diciembre de 1832 Aguascalientes (México) | |
Fallecimiento |
14 de diciembre de 1893 Ciudad de México (México) | (61 años)|
Nacionalidad | Mexicana | |
Familia | ||
Hijos | Fernando Pimentel y Fagoaga | |
Información profesional | ||
Ocupación | Escritor, historiador y lingüista | |
Género | Lingüística e historia | |
Miembro de | Academia Mexicana de la Lengua | |
Sus padres fueron Tomás López Pimentel —diputado, senador y condecorado por Antonio López de Santa Anna y Maximiliano de Habsburgo— y Mariana Heras Soto.[1] Desde 1834 se trasladó a la Ciudad de México en donde realizó sus estudios. Fue regidor y secretario del Ayuntamiento de México. Durante el desarrollo del Segundo Imperio Mexicano fue prefecto político, pero renunció a su cargo. Colaboró para el periódico satírico La Orquesta.[2]
En 1875, fue uno de los fundadores de la Academia Mexicana de la Lengua, ingresó el 11 de septiembre y ocupó la silla IX como miembro de número.[3] Presidió el Liceo Hidalgo, recibió un reconocimiento por sus estudios de lingüística y de filología por la Académie des sciences de Francia. Recibió un reconocimientos por parte de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística y por parte del Instituto Smithsoniano de Washington D. C.. En 1885 escribió Historia crítica de la poesía en México, la cual fue editada en 1892 y fue considerada por Luis G. Urbina como una obra de gran utilidad para la investigación literaria de México.[4]
Sin embargo, fue un duro crítico de la poesía de sor Juana Inés de la Cruz debido a que era seguidor de la corriente antigongoriana y anticonceptista. Por otra parte, también fue crítico de Ignacio Ramírez y de Manuel Acuña. Pimentel sufrió un descrédito por las críticas que realizó a sus contemporáneos y por su posición política, pues al apoyar al régimen imperial sufrió la animadversión de otros literatos. Algunos otros como Ignacio Manuel Altamirano y José María Vigil sí reconocieron su trabajo. Altamirano y Pimentel coincidieron en varias ideas para desarrollar la literatura mexicana, pero discreparon en sus puntos de vista, pues el primero era liberal y el segundo conservador. A pesar de que Pimentel realizó grandes aportes para el estudio de las lenguas indígenas, no conoció esa literatura y pronosticó de forma equivocada su pronta desaparición.
En el plano internacional, catalogó como "depravada" a la literatura francesa de Eugène Sue, Victor Hugo y Émile Zola. Fue admirador de la Estética de Hegel y concordó con las ideas filosóficas de Friedrich Schlegel y Johann Gottlieb Fichte.[5] Se casó con María Gómez Fagoaga, con quien tuvo dos hijos: Jacinto y Fernando, este último presidente del Ayuntamiento de México y director del Banco Central.[6]
Escribió los capítulos "Texcoco", "Michoacán" y "Toltecas" para el Diccionario universal de historia y geografía. Detectó un error de Francisco Xavier Clavijero que había sido asimilado por Alexander von Humboldt, y William H. Prescott. Sus obras completas, fueron editadas por sus hijos Jacinto y Fernando, y prologadas por Francisco Sosa Escalante, entre ellas se encuentran: