La tormenta de nieve de Madrid fue un fenómeno meteorológico extremo como consecuencia de la borrasca Filomena que cruzó la península ibérica en enero de 2021.
El 7 de enero se produjo la primera nevada,[1] y continuó nevando durante treinta horas ininterrumpidas hasta el 9 de enero. Aquel último día, la agencia meteorológica española AEMET reportó que en las estaciones de la ciudad se habían acumulado entre 50 y 60 cm de nieve.[2][3]
La inclemencia fue tal que para compararla habría que remontarse al año 1971.[2]
En consecuencia, el servicio de transporte público: EMT y Cercanías; y aeroportuario fue suspendido, no siendo así el metro, que estuvo operativo las veinticuatro horas.[4][5] También se produjeron incidencias por daños en el 18% de los árboles de Madrid de acuerdo a los primeros informes, los cuales sufrieron daños, o bien colapsaron por la nieve.[6] Más adelante, el ayuntamiento de Madrid elaboró otra evaluación de daños en la que se informaba que un 70% de los árboles de los parques históricos y un 15% de los parques comunes sufrieron daños. Las variedades más afectadas fueron las coníferas y mediterráneas.[7]
También se produjo el derrumbe de otros edificios como el del pabellón Instituto Ramiro de Maeztu, antigua sede del CB Estudiantes.[8]
La UME contribuyó a despejar los accesos a los hospitales en plena tercera ola de la pandemia de COVID-19.[3][9]
Por otro lado, hubo quienes aprovecharon el evento meteorológico para practicar deportes de invierno tanto en la ciudad como en el Cerro del Tío Pío en Vallecas.[10]
Durante la semana siguiente al temporal las principales carreteras de Madrid permanecieron bloqueadas además de las calles y zonas de la periferia que fueron afectadas.[11] Los retrasos a la hora de retirar la nieve llevaron al cierre de los colegios hasta el 20 de enero.[12] Cuatro días antes se encontró enterrado en la nieve el cuerpo sin vida de un hombre en el distrito de Arganzuela.[13]
La tormenta también afectó el servicio de recogida de basuras durante cuatro días. Por ejemplo el día 15 solo pudieron recogerse un 13% de 9.000 toneladas de deshechos acumulados en las calles.[14] Como consecuencia se produjo una infestación de ratas negras en la calle de Méndez Álvaro.[15]
El alcalde José Luis Martínez-Almeida solicitó al Gobierno que declarase Madrid como zona catastrófica, y calculó en 1398 millones de euros los daños causados por el temporal, factura que también abarcaba los parquímetros y las pistas de pádel.[16]