Las tiopurinas son un tipo de fármacos quimioterapéuticos utilizados en el tratamiento de la leucemia y enfermedades autoinmunitarias.[1] Se descomponen en el cuerpo por unas enzimas llamadas tiopurina metiltransferasa (TPMT) y nudix motivo de tipo 15 (NUDT15).[1][2]
La tiopurina metiltransferasa (TPMT) es una enzima que metaboliza los fármacos tiopurínicos, incluyendo la mercaptopurina y la tioguanina.[3][4] La azatioprina es otro medicamento que se utiliza en el tratamiento de enfermedades autoinmunitarias y que también pertenece a la familia de las tiopurinas.[2]
Las tiopurinas se utilizan para diferentes propósitos:
Algunas personas pueden experimentar intolerancia digestiva debido al uso de tiopurinas, manifestándose a través de síntomas como náuseas, vómitos, diarrea y dolor abdominal.[8] Además, en determinados casos, estas sustancias pueden desencadenar hepatotoxicidad (daño hepático).[8]
Las tiopurinas pueden disminuir la capacidad del cuerpo para combatir infecciones. Las personas que presentan una actividad enzimática deficiente o nula de TPMT o NUDT15, enzimas esenciales en la metabolización de las tiopurinas, pueden enfrentar efectos secundarios graves, como anemia o hemorragias.[8]
El uso de tiopurinas también se ha relacionado con el incremento del riesgo de trastornos linfoproliferativos, fundamentalmente linfomas no Hodgkin.[6] Otro efecto a tener en cuenta es el mayor riesgo de tumores de piel diferentes al melanoma en personas sometidas a terapias con tiopurinas.[6]
En algunos casos, se pueden utilizar otros inmunosupresores como el metotrexato, ciclosporina o tacrólimus en lugar de las tiopurinas.[9]