Timarco fue un orador y estadista ateniense, aliado de Demóstenes. Vivió en el siglo IV a. C..
En 345 a. C., Demóstenes y Timarco acusaron a Esquines de haber sido corrompido por Filipo. Esquines contraargumentó, en su discurso Contra Timarco, que Timarco no tenía derecho a ser escuchado debido a las prácticas sexuales que mantuvo en su juventud (Timarco había sido erómeno de muchos hombres adultos en la ciudad portuaria del Pireo). El argumento de Esquines consiguió imponerse, y Timarco perdió sus derechos cívicos (atimia).
Demóstenes afirmó que esa condena destruyó la carrera política de Timarco. Este comentario es interpretado por el Pseudo-Plutarco en la obra Vidas de los Diez Oradores como indicación de que Timarco se habría suicidado, pero esa interpretación es discutida por algunos historiadores[1]
En algunos círculos su nombre pasó a significar inmoralidad, por ejemplo mediante la frase "fulano es un Timarco"[cita requerida].