El asedio de Caspe fue uno de los combates de la primera guerra carlista.
Sitio de Caspe | ||
---|---|---|
Primera Guerra Carlista Parte de primera guerra carlista | ||
Fecha | 14 a 17 de octubre de 1838 | |
Lugar | Caspe | |
Resultado | Victoria liberal | |
La rebelión estalló después de la convocatoria de Cortes del 20 de junio de 1833 cuando el pretendiente don Carlos, refugiado en Portugal, se negó a jurar lealtad a María Cristina de Borbón-Dos Sicilias. El 1 de octubre de ese mismo año, apoyado por Miguel I de Portugal reclamó su derecho al trono. En Morella Rafael Ram de Viu Pueyo proclamó rey a Carlos como Carlos V el 13 de noviembre, a pesar de lo cual la localidad fue ocupada por fuerzas liberales el 10 de diciembre. A la muerte de Ram de Viu, Manuel Carnicer asumió la jefatura militar del ejército carlista en el Bajo Aragón y el Maestrazgo.[1] La posterior ejecución de Carnicer ocasionó la asunción del mando del frente por Ramón Cabrera. A la primavera de 1836, este ya comandaba 6.000 hombres y 250 caballos que operaban en el entorno de Cantavieja,[2] que fortificó y que convirtió en su centro de operaciones, con una prisión, fábrica de artillería y dos hospitales.[3]
Cabrera se sumó a la Expedición Gómez para intentar tomar Madrid, dejando debilitado el Maestrazgo.[4] En el bando liberal, una vez superado el periodo de paralización del ejército causado por el motín de la Granja de San Ildefonso, se nombró a Evaristo San Miguel como comandante del ejército del Centro,[5] que capturó Cantavieja,[6] recuperada por los carlistas en 24 de abril de 1837,[7] cuando su guarnición se rindió[8] en un ataque simultáneo de los carlistas a Cantavieja, San Mateo y Benicarló.[9] El 31 de enero de 1838, procedente de Benicarló, entraba Ramón Cabrera en Morella.[10]
El 9 de febrero Cabrera puso Gandesa bajo asedio pero el 24 de febrero ordenó al coronel Juan Cabañero que abandonara el asedio y sorprendiera Zaragoza, lo que hubiera supuesto la rápida captura de todo Aragón y la conexión de los frentes catalán y navarro, uniendo todas las fuerzas carlistas al norte de Madrid.[11] El 3 marzo salieron de Gandesa unos trescientos jinetes de la Caballería de Tortosa, mandada por el coronel José Lespinace, y entre 2.200 y 3.000 infantes a las órdenes del brigadier Cabañero que asaltaron Zaragoza. Los zaragozanos se lanzaron en masa en la calle y repelieron a los invasores, que huyeron.[11] Más éxito tuvieron los carlistas en Calanda, Alcorisa y Samper, que cayeron en su poder poco después,[12] y después de un fallido asalto en Alcañiz, dicha villa cristina en el frente oriental quedó bloqueada y aislada hasta el final de la guerra.
Cabrera siguió expandiendo su territorio. Firmó con Antonio van Halen y Sarti, nuevo comandante liberal, el convenio de Segura para regularizar la situación de los prisioneros.[13] Tras la nueva derrota liberal en la acción de Maella, los ánimos liberales cayeron y los liberales temieron una invasión carlista en el interior. Van Halen incrementó las fuerzas defensivas en Teruel, Zaragoza y Valencia. Llangostera recibió en cambio órdenes de atacar Caspe mientras Forcadell avanzaba contra Jérica,[14] y Cabrera mismo atacaba Peñíscola y Burriana.[15]
La noche del 14 de octubre Luis Llangostera y Casadevall entró en Caspe tomando el convento de los Capuchinos y atacó con tres piezas de artillería el recinto fortificado. Llegó a quemar varias casas, pero la aproximación de Antonio van Halen y Sarti obligó a Ramón Cabrera, que se había dirigido hacia Caspe para ayudar a Llangostera, a levantar el asedio el 17 de octubre[16] y llevar la artillería a Maella.[17]
Las murallas exteriores Caspe y grande parte de las interiores fueron destruidas, así como los portales y los muros de los huertos extramuros.[17]
Francisco Tallada y Forcadell levantó el asedio de Jérica el 15 de octubre cuando Emilio Borso di Carminati llegó con una columna de socorro,[14] pero los carlistas siguieron atacando los pueblos para aprovisionarse. Cabrera entró en Calatayud el 16 de noviembre,[14] pero tras la firma del Convenio de Vergara en agosto de 1839 se vio aislado y rodeado por las fuerzas liberales.[18] A finales de 1839 los cristinos habían montado una línea de fortificaciones desde Alcañiz a Castel de Cabra, para incomunicar y asediar una a una las posiciones carlistas: Espartero tomó Segura el 27 de febrero y poco después Castellote mientras desde el sur O'Donnell ocupó Aliaga, Alcalá de la Selva y finalmente Cantavieja el 11 de mayo. Perdida Morella, Cabrera cruzó el Ebro llegando a Berga, teniendo que huir a Francia el mes de julio.[19]