La Semana Santa en Ateca es una celebración de índole religioso cultural que se celebra con motivo de la Semana Santa en la villa zaragozana de Ateca. Está declarada de interés turístico Regional[1] el 22-11-1996 publicado en B.O.A. de 16-12-1996.[2]
Semana Santa en Ateca | ||
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Localización | ||
País |
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Localidad |
41°19′51″N 1°47′34″O / 41.33083, -1.79278 Ateca ,![]() ![]() ![]() | |
Coordenadas | 41°19′51″N 1°47′34″O / 41.330833333333, -1.7927777777778 | |
Datos generales | ||
Tipo | Religioso. | |
Comienzo | El último viernes de Cuaresma o Viernes de Dolores. | |
Finalización | Domingo de Resurrección, el domingo siguiente al de Ramos. | |
Fecha | Marzo o abril, se determina según el computus. | |
Significado | Representar y celebrar la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo. | |
Fiesta de Interés Turístico Regional | ||
El origen de esta celebración nos remonta al siglo XVI, pero es en 1660 con la fundación de la Hermandad de la Soledad por impulso de los frailes capuchinos que por entonces tenían convento en la localidad. No es de extrañar el impulso de los Franciscanos a esta devoción, ya que ellos también fomentaron la Semana Santa en Zaragoza y el mismo San Francisco de Asís fue el que puso el primer Belén en 1223 como forma de acercar estos misterios al pueblo llano. Es en ese siglo XVII cuando toma una forma parecida a la que ha llegado hasta nuestros días salvo alguna modificación.
Durante dichos días salen varias procesiones que recorren las calles de la localidad. La primera es la del Domingo de Ramos, con la representación de la entrada de Jesús en Jerusalén. Esta procesión recorre las calles del pueblo desde la iglesia de San Francisco hasta la parroquia de Santa María y se compone de una imagen de Jesús montado en una borriquilla acompañado por los Hosannas. Después, el Jueves Santo y Viernes Santo hay otras procesiones más. El principal acto de esta Semana Santa es el Vía Crucis que se realiza el día de Viernes Santo y que saca en procesión más de cuarenta escenas bíblicas y relacionadas con la pasión de Cristo, algunas de ellas aparecen pintadas al modo de los vexillum romanos, como por ejemplo las relacionadas con las doce tribus de Israel.
Cómo curiosidad, hay que destacar que en el santo entierro del viernes, hay un paso documentado desde 1661 que es conocido como "La Muerte", el cual está compuesto por el esqueleto de una mujer del siglo XVII.[3]
En 2016 se crea el centro de interpretación de la Semana Santa de Ateca que se instala en la antigua casa del Sacristán, detrás de la iglesia de Santa María (Ateca) y junto a la entrada del Castillo de Ateca, donde se exponen muchos de los trajes que se utilizan para procesionar el Viernes Santo y se explica la historia de esta celebración.[4]
El monumento que se instala en la capilla que la Virgen de la Soledad tiene en el Templo parroquial de Santa María, constituyendo por sí solo un singular ejemplo de arquitectura efímera barroca española del siglo XVII[5] que recientemente ha sido restaurado. El conjunto consta de nueve piezas que encajan perfectamente, en el que existe una plataforma inclinada hacia los fieles para facilitar la visión y que quiere representar el espacio de una iglesia en perspectiva mediante una serie de telones pintados, colgados de tramoyas. En los lienzos hay representadas imágenes de Cristo Ecce Homo con una clámide de color púrpura y la corona de espinas, Poncio Pilatos, figuras femeninas imitando a las cariátides griegas muy al gusto barroco. El decorado imita una construcción de mármol, piedra, estuco dorado, cuando realmente se trata de una obra de óleo sobre lienzo, con colores vivos.
El primer año que salió formalmente la procesión fue en 1661 y ya entonces estaba acompañada de un cornetín y de un tambor que marcaba el paso de la procesión. Por entonces todos los pasos eran pintados en estandartes, salvo el cristo de la cuna que ya existía y que en aquella época era articulado para poder escenificar el descendimiento de la cruz. También ese año salió por primera vez un paso muy especial, el de la muerte; se trata de un esqueleto humano auténtico sujeto con alambres y sujetando una dalla y que desde entonces ha sabido recordar a los atecanos lo fútil de la vida.
El vía crucis sigue más o menos igual hasta el siglo XIX en que la desamortización de Mendizábal exclaustra a los frailes capuchinos de la localidad y se produce un pequeño parón, retomándose de nuevo en 1822 con un nuevo impulso de otro fraile capuchino, Mosén Rafael Pascual que pasa a ser prior de la Hermandad. En esta fecha se produce una auténtica renovación del Vía Crucis produciéndose una serie de acontecimientos relevantes: Se aumenta el número de cornetas y tambores y se incorporan los actuales soldados romanos a la celebración. Se sustituyen numerosos trajes y también se sustituyen muchos de los estandartes por grupos escultóricos. Se sospecha también que en estas fechas deja de representarse el descendimiento de la cruz y se empieza a representar el entierro o sellado del féretro a mitad de la procesión, cuando el cortejo llega a la plaza de España. Desde 1850 también acompaña el Santo Entierro la Banda de Música de Ateca.
Los pasos o escenas que aparecen en la procesión del Viernes Santo por orden de aparición son los siguientes:
Por todo lo anteriormente expuesto, la Semana Santa en Ateca ha sido digna de ser considerada de Interés turístico Regional, siendo una de las más antiguas de Aragón y teniendo peculiaridades que la hacen única.