Romano (en latín: Romanus) fue un patricio del Imperio Romano de Occidente que fue ejecutado en Roma en 470 bajo la acusación de intentar rebelarse contra el emperador Antemio.
Romano fue senador[1] y patricio[2] y alcanzó el rango de Magister officiorum durante las décadas finales del Imperio Romano de Occidente.[3] Como seguidor declarado del Magister militum Ricimero, entró en conflicto con el emperador Antemio, quien desconfiaba del poder de Ricimero.[4][5]
En 470, Antemio cayó gravemente enfermo y corrió el rumor de que su mal tenía origen en un acto de brujería.[6] Ricimero vio la oportunidad de instalar un nuevo emperador títere y comenzó a preparar el ascenso de Romano al trono imperial.[7] Sin embargo, Antemio logró recuperarse y acusó a algunos de los seguidores de Ricimero de utilizar la hechicería para intentar provocar su muerte, incluyendo en la acusación a Romano, a quien también se acusó buscar la usurpación del título imperial.[8] El senador fue decapitado en 470, acto con el que Antemio esperaba asegurar su trono.[9]
De hecho, ocurrió lo contrario. Ricimero se enfureció por la muerte de Romano, reunió a 6.000 hombres que habían sido alistados para la guerra contra los vándalos y comenzó una oposición armada en Milán contra Antemio en Roma. Este conflicto entre el emperador y el hombre fuerte militar acabó cinco meses después con la conquista de Roma por Ricimero, y la captura y ejecución de Antemio en 472.[10]