Se denomina recortador al torero que, con la única ayuda de su cuerpo o con algún artilugio simple, como puede ser un palo a modo de pértiga (garrocha), realiza con pericia piruetas ante la embestida del toro o vaquilla, como son recortes, saltos por encima o quiebros laterales ajustándose a la cintura los pitones de toros.[1] Se realiza sin capa o con ella liada al brazo.
Este tipo de espectáculo es una tradición casi centenaria que tiene su origen en España, similar a las primeras tauromaquias en la isla de Creta. Se realiza en festejos populares en calles o plazas de toros, así como en concursos para denominar al mejor recortador. Es necesario mucha habilidad para realizar este prodigio de valor, forma física y deportividad. El primer recortador data de 1930, Algunos antitaurinos no se oponen a este tipo de prácticas, por considerar que no dañan al animal y que hombre y res se enfrentan en igualdad de condiciones.[2]
El mejor corte siempre es el que, al paso del toro, el torero permanece más tiempo parado tras haber realizado el quiebro, y la salida siempre airosa, sin apenas correr o andando.
El quiebro se puede realizar a pie quieto, esperando la embestida del toro y quebrarle, o también a la carrera, saliendo al encuentro con el toro, y en el cruce realizar el quiebro.
Las modalidades en las que puede concursar un recortador son: