Pablo d'Ors (Madrid, 1 de julio de 1963) es un sacerdote católico y escritor español.[1]
Pablo d'Ors | ||
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![]() Pablo d'Ors | ||
Información personal | ||
Nacimiento |
1 de julio de 1963 Madrid | |
Nacionalidad | Española | |
Religión | Hesicasmo | |
Información profesional | ||
Ocupación | Sacerdote y escritor | |
Años activo | siglo XX y xxi | |
Géneros | Ensayo, novela, relato | |
Sitio web | ||
Pablo d´Ors nació en Madrid, en 1963,[2] en el seno de una familia de artistas, y se formó en un ambiente cultural alemán. Es nieto del ensayista y crítico de arte Eugenio d'Ors, hijo de Juan Pablo d’Ors Pérez-Peix, médico humanista, y de María Luisa Führer. Es discípulo del monje y teólogo Elmar Salmann.[2][1]
Tras graduarse en Nueva York y estudiar Filosofía y Teología en Roma, Praga y Viena —donde se especializó en germanística—, se doctoró en Roma en 1996,[2] bajo la dirección de su maestro Elmar Salmann, con una tesis titulada «Teopoética. Teología de la experiencia literaria».[3] Fue ordenado sacerdote en 1991,[2][4] y destinado a la misión claretiana de Honduras, donde desplegó una labor evangelizadora y social.
De vuelta a España, compaginó su trabajo pastoral —como coadjutor parroquial primero y como capellán universitario y hospitalario después— con una labor docente como profesor de Dramaturgia y de Estética teológica en diversos centros superiores de España y de Argentina. Tras conocer al jesuita Franz Jalics, en 2014 fundó la asociación "Amigos del Desierto", cuya finalidad es profundizar y difundir la dimensión contemplativa de la vida cristiana. Poco después fue nombrado consejero del Pontificio Consejo de la Cultura por designación expresa del papa Francisco.[4]
Su trayectoria como novelista comenzó en 2000. Jordi Gracia García encontró en los relatos de El estreno (2000) de Pablo d'Ors una forma de equivocidad literaria «estimulante y sugestiva», que «basculaba entre la crónica del escritor con nombre y la fabulación inventiva».[5]
Entre 2001 y 2007 compatibilizó su tarea creativa con la crítica literaria en el suplemento cultural del diario ABC. Su novela Andanzas del impresor Zollinger fue adaptada al teatro y representada en 2011 en Italia. Su obra literaria se asocia con la tradición de la novela modernista europea,[6] emparentadas principalmente con la literatura de Franz Kafka,[6][7] Thomas Mann, Elias Canetti, Milan Kundera[6] y Hermann Hesse, de quien se considera «un heredero».[7] Sus obras han tenido una buena acogida por la crítica y el público.[6]
Desde sus inicios literarios Pablo d’Ors publicó tres trilogías: la Trilogía del fracaso —El estreno (2000), Las ideas puras (2000) y Contra la juventud (2015)—, la Trilogía de la ilusión —Andanzas del impresor Zollinger (2003), El estupor y la maravilla (2007) y Lecciones de ilusión (2008)— y la Trilogía del silencio —El amigo del desierto (2009), Biografía del silencio (2012) y El olvido de sí (2013)—.[4] A ellas la siguieron la novela Entusiasmo (2017) que constituye el primero de los títulos de su nueva y homónima trilogía,[4] y Biografía de la luz (Galaxia Gutenberg, 2021).[8]
D'Ors tuvo un rápido reconocimiento crítico con su primera novela, Las ideas puras (2000), obra finalista del premio Herralde.[9] El reconocimiento del público le llegó con su Trilogía del silencio, conformada por El amigo del desierto (Anagrama, 2009-2015), la aclamada Biografía del silencio (Siruela, 2012), que constituyó un auténtico fenómeno editorial, y El olvido de sí (Pre-textos, 2013), un homenaje a Charles de Foucauld, explorador de Marruecos y ermitaño en el Sahara, de quien se considera hijo espiritual.[2] También atendió espiritualmente a los enfermos y moribundos en el Hospital Universitario Ramón y Cajal de su ciudad natal,[1] de cuya experiencia salió el libro Sendino se muere (Fragmenta Editorial, 2012).[10]
En la actualidad, Pablo d´Ors escribe y anima la red de meditadores "Amigos del desierto".
El 31 de enero de 2025, el obispo español José Ignacio Munilla expuso que el planteamiento intelectual y religioso de Pablo d'Ors rompería con el Magisterio de la Iglesia.[11]
D’Ors presenta la posibilidad de mejorar la vida a través del silencio y la atención, es decir, a través de la meditación. D'Ors señala que «meditar no es reflexionar», sino hacer silencio interior y exterior, evitando la dispersión. Meditar es una palabra latina que significa permanecer en el centro. Cuando se medita, se peregrina al centro de sí, para evitar la dispersión y lograr una mayor concentración y unificación. Por lo tanto, meditar no es un ejercicio de la inteligencia, no requiere activar esa facultad, ya que meditar no es equivalente a reflexionar.[12]
Según D’Ors, «el principal mal es la dispersión porque estando en tantas cosas no se está en ninguna». La meditación fomenta la capacidad de atención. D’Ors cita a Simone Weil al señalar que el amor es tanto como estar atento, por lo cual preguntándose a qué se está atento se sabrá lo que se ama. Meditar lleva a estar atento o, lo que es lo mismo, a poder amar, que no es otra cosa que saber dar y recibir, ayudar y dejarse ayudar. La meditación realizada de esta forma sirve para combatir el egocentrismo.[12]
Mientras que la meditación pone el acento o foco en la percepción, la reflexión centra la atención en las ideas y pensamientos propios. Con la percepción, se está en lo que se escucha, se siente y se percibe fuera de uno mismo. En ese sentido, meditar es una forma de salir de uno mismo y estar en la realidad. La meditación conduce a un enfoque más radical de la identidad mientras que el ruido es el verdadero terrorismo en el que se vive.[12][13]