Olga Graciela Solari Mongrío (Matagalpa, Nicaragua, 1914-Santiago, Chile, 1974) fue una pianista y escritora nicaragüense radicada en Chile, reconocida por su talento en la música y la poesía. En 1944 fue galardonada con el Premio Municipal de Literatura de Santiago en la categoría de Poesía por su libro Selva.[1]
Olga Solari Mongrío | ||
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![]() Olga Solari (1935). | ||
Información personal | ||
Nombre de nacimiento | Olga Graciela Solari Mongrío | |
Nacimiento |
1914 Matagalpa (Nicaragua) | |
Fallecimiento |
9 de octubre de 1974 Santiago de Chile (Chile) | |
Nacionalidad | Nicaragüense | |
Familia | ||
Hijos |
Patricia Peña Solari Mario Peña Solari Rodolfo Peña Solari | |
Información profesional | ||
Ocupación | Profesora de música, escritora, poetisa y pianista | |
Distinciones | ||
Nacida en Matagalpa, Nicaragua, en 1914, fue hija de un padre italo-chileno y una madre dominicana. Es hermana mayor de Rodolfo, Enrique, Fernando y de la bailarina clásica Malucha Solari.[2] Estudió su educación primaria en Matagalpa y tomó clases de piano en 1928 con María Celina Bustamante de Grijalva. Su periodo de secundaria lo realizó en el Colegio Francés de Granada.[3]
En 1934 se trasladó a Chile, donde continuó su carrera artística, aunque mantenía un fuerte vínculo con su país natal. Visitó Nicaragua en varias ocasiones y colaboró con medios de comunicación nacionales. Consideraba a Nicaragua como su primera patria.[4]
Entre 1942 y 1943 las hermanas Solari viajan por un año desde Valparaíso a Corinto.[3]
Durante su estancia en Chile, Solari contrajo matrimonio con Mario Celindo Peña Rovegno, un ejecutivo del Banco de Chile, con quien tuvo tres hijos: Nilda, Mario y Rodolfo. Su relación se inició en la década de 1940, cuando ambos se conocieron en el sanatorio El Peral de Puente Alto, donde se recuperaban de tuberculosis. Posteriormente, formaron una familia y criaron a sus hijos.[2]
En Chile, Solari se desempeñó laboralmente como profesora de música en el Instituto Nacional.[2]
Fue una destacada concertista de piano y realizó giras junto a su hermana. Su faceta literaria la llevó a ser reconocida como una de las poetisas más notables de su generación.[5]
Su poema Mi azucena negra, publicado en la revista Centro de Managua en 1939, fue incluido en la antología Poesía nicaragüense (1948 y 1965) de María Teresa Sánchez. Publicó tres poemarios en Chile: Selva (1944), con un prólogo del escritor argentino Raúl González Tuñón; Canción para entibiar su sueño (1944); y Corazón del hombre (1949). Su obra se destacó por la intensidad de sus imágenes y su carga erótica.[4]
En 1944 recibió el Premio Municipal de Poesía su obra poética Selva.[1]
En 1959, la pareja se separó, y Olga asumió el cuidado de sus hijos mientras continuaba su labor como docente y artista.[2]
Al momento de su fallecimiento en 1974, trabajaba en la publicación de su libro Donde termina el mar, cuyo prólogo fue escrito por el escritor chileno Andrés Sabella.[6][7]
Tras el golpe de Estado en Chile en 1973, sus hijos Nilda Peña Solari (23 años, estudiante de Biología) y Mario Peña Solari (21 años, estudiante de Arquitectura) fueron detenidos y desaparecidos por la dictadura militar. La pérdida de sus hijos le provocó una profunda pena moral, que habría influido en su fallecimiento semanas después en Santiago de Chile.[8]
Se describe la obra de Olga Solari como potencial influencia de la literatura feminista nicaragüense, y pudo ser influencia de escritoras como Gioconda Belli, Daysi Zamora y Michelle Najlis. También se ha rescatado una visión ecologista de su trabajo Selva, dónde hace una crítica a los intensos cambios en la selva nicaragüense para dar espacio a nuevos usos del suelo.[3][9]