Luciano Serrano y Pineda (Castroceniza, 1879-Burgos, 17 de julio de 1944) fue un clérigo y medievalista español, miembro de la Orden Benedictina, abad del monasterio de Santo Domingo de Silos, destacado investigador de la Edad Media castellana y miembro de la Real Academia de la Historia. También fue miembro del Consejo de la Hispanidad.[1]
Luciano Serrano | ||
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Información personal | ||
Nacimiento |
1879 Castroceniza (España) | |
Fallecimiento |
17 de julio de 1944 Burgos (España) | |
Nacionalidad | Española | |
Religión | Iglesia católica | |
Información profesional | ||
Ocupación | Historiador, ministro, historiador de la Iglesia, medievalista y monje católico latino | |
Área | Historia del cristianismo y medievalismo | |
Cargos ocupados | Abad del monasterio de Silos | |
Orden religiosa | Orden de San Benito | |
Miembro de | ||
A los 12 años ingresa en la cercana abadía de Silos, donde cursa con brillantez la carrera eclesiástica. Fue ordenado presbítero en 1902, año en que se hace cargo del archivo del monasterio, publicando trabajos de historia. Simultánea estos trabajos con el estudio del canto gregoriano, entonces objeto de discusión en la iglesia tras la publicación del motu proprio de Pío X (1903).
En 1911, es enviado a Roma becado, permaneciendo hasta el inicio de la Primera Guerra Mundial. Investiga en los archivos vaticanos las relaciones entre España y la Santa Sede en tiempos de Felipe II.
El 9 de junio de 1917[2] es elegido abad de Silos en sustitución de Alfonso Guépin, compatibilizando sus aficiones con las obligaciones propias de su cargo, como son sus abadías filiales en Buenos Aires, Ciudad de México, Montserrat de Madrid y Estíbaliz en Argandoña.
Desde 1940, es académico de número de la Real Academia de la Historia, donde hace su presentación con una conferencia sobre Pablo de Cartagena, gran rabino y posteriormente obispo de Burgos. Allí desgranó lo que había sido su programa de historiador autodidacta y positivista, tal como señalaba Menéndez Pelayo:
Es más beneficioso para la historia patria el que escribe de primera mano los anales de un municipio, de una ciudad o de una región, y da a la luz correspondencias epistolares o colecciones de documentos inéditos, que no el que ciñe su labor a apreciaciones de orden general o juicios sintéticos sobre temas ya conocidos, sin aportar nuevas luces.[3]
A raíz de su repentino fallecimiento, Justo Pérez de Urbel manifestaba:
[la edición de fuentes historiográficas] es lo que da a su obra un valor permanente, que ha permitido a otros investigadores realizar grandes progresos en el campo de la filología, del arte, de las instituciones medievales y de la historia política de la Edad Media, de suerte que no es fácil escribir un libro sobre estas materias sin que lleve al pie el nombre del Padre Serrano[3]
Predecesor: Alfonso Guépin |
1917 - 1944 |
Sucesor: Isaac María Toribios Ramos
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Predecesor: Gervasio de Artiñano y Galdácano |
Medalla 31 1940 - 1944 |
Sucesor: Alfredo Kindelán Duany |