Julius Wellhausen (Hamelín; 17 de mayo de 1844-Gotinga; 7 de enero de 1918) fue un filólogo orientalista y teólogo protestante alemán, experto en culturas orientales.
Julius Wellhausen | ||
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Información personal | ||
Nacimiento |
17 de mayo de 1844 Hamelín (Confederación Germánica) | |
Fallecimiento |
7 de enero de 1918 Gotinga (Imperio alemán) | (73 años)|
Sepultura | Cementerio municipal de Gotinga | |
Religión | Teología liberal | |
Educación | ||
Educado en | Universidad de Gotinga | |
Información profesional | ||
Ocupación | Teólogo, hebraísta, arabista, biblista, islamólogo, profesor universitario, orientalista y escritor | |
Área | Estudios orientales | |
Empleador |
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Miembro de | ||
Distinciones |
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Firma | ||
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Hijo de un pastor protestante de Hamelin, estudió teología en la Universidad de Gotinga con el profesor Georg Heinrich August Ewald, cuya obra Historia del pueblo de Israel le influyó notablemente. Allí se convirtió en privatdozent o profesor habilitado de Historia del Antiguo Testamento en 1870. En 1872, fue nombrado profesor ordinario de teología en la Universidad de Greifswald. Sin embargo, abandonó la facultad en 1882 por razones de conciencia, porque, aparte de que su dimisión había sido recusada durante dos años seguidos, según su carta de renuncia
Se convirtió en profesor extraordinario de lenguas orientales en la facultad de filología de Halle y fue elegido profesor ordinario en Marburgo en 1885. Fue transferido a Gotinga en 1892, donde ya permaneció hasta su muerte.
Entre los teólogos y eruditos bíblicos, es conocido sobre todo por su libro Prolegomena zur Geschichte Israels (Prolegómenos a la Historia de Israel, 1879, publicado por primera vez en 1878 como Geschichte Israels). Tras una síntesis detallada de los puntos de vista existentes sobre los orígenes de los primeros cinco primeros libros del Antiguo Testamento o Pentateuco o Torá, la contribución de Wellhausen fue colocar el desarrollo de estos libros en un contexto histórico y social, apoyándose en los trabajos de Karl Heinrich Graf, Wilhelm de Wette y Wilhelm Vatke, que indicaban que el Pentateuco era anterior a los Profetas. La teoría resultante, llamada hipótesis documentaria, que identifica y data cuatro fuentes en el Pentateuco o Torá (la Yahvista o J, la Elohista o E, la Deuteronomista o D y la Sacerdotal o P), se convirtió en el modelo dominante en esta cuestión para muchos eruditos bíblicos y lo siguió siendo durante la mayor parte del siglo XX. En el ámbito de los estudios árabes, su mayor logro sigue siendo El reino árabe y su caída.
Perteneció a la Escuela de la historia de las religiones y contribuyó al movimiento de la Antigua búsqueda del Jesús histórico. Retomó antiguas interpretaciones del racionalismo alemán. Interpretó que el título de Hijo del Hombre que Jesús utiliza en los evangelios, quería decir simplemente «hombre». La significación mesiánica, según Wellhausen, aparece tras la muerte de Jesús, unida a concepciones escatológicas de algunos grupos mesiánicos de la época.
Sin embargo, la expresión Hijo del Hombre, proviene del libro de Daniel, en el Antiguo Testamento:
Yo seguía mirando, atraído por las insolencias que profería aquel cuerno; hasta que mataron a la fiera, la descuartizaron y la echaron al fuego. A las otras fieras les quitaron el poder, dejándolas vivas una temporada. Seguí mirando y en la visión nocturna vi venir en las nubes del cielo como un hijo de hombre, que se acercó al anciano y se presentó ante él. Le dieron poder real y dominio: todos los pueblos, naciones y lenguas lo respetarán. Su dominio es eterno y no pasa, su reino no tendrá fin.(Dan 7, 11-14)
Fue escrito por el profeta Daniel, autor del libro que lleva su nombre, durante el siglo VI a. C., probablemente poco después del final del cautiverio de Babilonia. Es un libro de estilo apocalíptico. Así como Dios es representado por un anciano, el hijo del hombre es un personaje que parece condensar todo lo humano, todo lo bueno que hay en la humanidad, que procede de las nubes del cielo —la morada de Dios, en la simbología semítica— y que vencerá sobre la maldad y la brutalidad, de forma definitiva.
Este libro, perteneciente al canon hebreo (Tanaj) o Antiguo Testamento del canon cristiano, dio lugar al uso de la expresión «Hijo del Hombre» que Jesús usa para referirse a Sí mismo como el Mesías esperado por el pueblo judío.