El golpe del Domingo de Ramos fue un intento de golpe de Estado militar en El Salvador ocurrido entre el 2 y 3 de abril de 1944. Fue organizado por simpatizantes del Eje en el Ejército salvadoreño contra el presidente general Maximiliano Hernández Martínez.
Golpe de Estado del Domingo de Ramos | ||||
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Fecha | 2–3 de abril de 1944 | |||
Resultado | El gobierno reprime el intento de golpe | |||
Beligerantes | ||||
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Comandantes | ||||
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El general Maximiliano Hernández Martínez asumió la presidencia de El Salvador tras un golpe de Estado militar el 4 de diciembre de 1931 contra el presidente Arturo Araujo y la disolución del Directorio cívico.[1] Durante los preparativos para la Segunda Guerra Mundial, Hernández Martínez simpatizó profundamente con Alemania e Italia. Sin embargo, bajo la presión de los Estados Unidos, el principal comprador de café de El Salvador, se vio obligado a abandonar sus simpatías y aceptó alinearse con los Aliados después del ataque a Pearl Harbor.[2] De la misma manera, los residentes alemanes e italianos en El Salvador fueron expropiados de sus tierras y enviados a campos de internamiento en Estados Unidos.[3] [4]
Hernández Martínez celebró elecciones en enero de 1944 y fue reelegido para un tercer mandato como presidente.[5] Su acción enfureció a muchos empresarios, políticos y oficiales militares ya que violó flagrantemente la Constitución.[6]
El 2 de abril de 1944, oficiales militares simpatizantes del Eje, del 1er. Regimiento de Infantería y del 2.º Regimiento de Artillería, iniciaron un golpe de Estado contra Hernández Martínez.[6] Los rebeldes estaban dirigidos por el general Francisco Alfonso Marroquín y el coronel Tito Tomás Calvo, ambos habían desempeñado papeles importantes en las masacres de campesinos indígenas en 1932. El golpe comenzó el Domingo de Ramos y la mayoría de los altos funcionarios militares y gubernamentales estaban en sus casas o asistiendo a la iglesia.[6] [7] Los rebeldes se levantaron en los departamentos de San Salvador y Santa Ana.[7] Tomaron el control de la radio nacional y de la sede de la policía de Santa Ana durante el golpe de Estado.[7] La Fuerza Aérea salvadoreña se unió a los conspiradores y bombardeó la ciudad de Santa Ana mientras el ejército atacaba a los civiles y derrocaba al gobierno local.[7]
Al final del día, Hernández Martínez ordenó a las unidades militares que aún le eran leales que aplastaran la revuelta.[7] El golpe fue reprimido el 3 de abril, se declaró la ley marcial y se impuso un toque de queda nacional.[7]
Tras el intento de golpe de Estado, Hernández Martínez inició represalias que duraron dos semanas.[7] Treinta personas, entre ellas los cabecillas Alfonso Marroquín y Tomás Calvo, fueron ejecutadas. Tomás Calvo intentó buscar asilo en la embajada estadounidense en San Salvador, pero fue expulsado a la fuerza y devuelto a la Guardia Nacional.[8] Los manifestantes civiles finalmente obligaron a Hernández Martínez a dimitir el 9 de mayo en la Huelga de Brazos Caídos.[7] [9]