Giovanni Francesco Bembo, también conocido como Il Vetraio, fue un pintor renacentista italiano activo en Cremona, donde habría introducido los modelos renacentistas centroitalianos.[1]
Hijo de un mediocre pintor de Cremona, su verdadero maestro fue Boccaccio Boccaccino, uno de los principales representantes de la escuela pictórica cremonesa. Es posible que Bembo acompañara al maestro en su viaje Florencia y Roma (1514). Poco después iniciaría su carrera como artista independiente, pintando al fresco la Epifanía y la Presentación en el templo en la catedral de Cremona (1515), firmando el primero de ellos «Bembus incipiens». En estas obras se advierte la dependencia del estilo de Boccaccino, pero también las influencias de Leonardo y Rafael, que conforman un estilo ambivalente, con rasgos avanzados y reminiscencias arcaizantes superpuestas.
Bembo siempre tuvo un cierto gusto por los efectos caricaturescos típicos del arte germánico, al igual que muchos de los pintores cremoneses. Con el tiempo su obra fue permeable a diversas influencias sucesivas, como la de sus compatriotas Girolamo Romanino y Altobello Melone. Su estilo se hizo más excéntrico, quizás debido al gran influjo que ejercieron sobre él Pordenone y Amico Aspertini. Su arte es típico de su época y de su tiempo, pues Cremona fue lugar de encuentro de los estilos lombardo y centroitaliano. Fue sensible a la maniera, pero de una forma muy limitada y superficial.