El Diccionario de mexicanismos de la Academia Mexicana de la Lengua es una obra lexicográfica que presenta y explica los mexicanismos sincrónicos, definidos como vocablos que actualmente emplean los hablantes mexicanos y que son desconocidos por los hablantes de otras regiones de habla hispana. Su corpus está conformado de varias fuentes de información, entre las que se encuentran páginas de Internet, diccionarios y películas, además del habla espontánea de hablantes en diversas situaciones comunicativas.
Diccionario de mexicanismos | ||
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Editor(es) | Concepción Company | |
Idioma | Español mexicano | |
Editorial | Siglo XXI Editores | |
Ciudad | Ciudad de México | |
País | México | |
Fecha de publicación | 2010 | |
Páginas | 648 | |
La primera edición, coordinada por Concepción Company, presidenta de la Comisión de Lexicografía de la Academia,[1][2] fue publicada en 2010, y contó con la colaboración de Ernesto de la Peña como Asesor de Léxico y Redacción.[3][4] La academia mexicana de la lengua trabaja en una segunda edición que fue programada para publicarse en 2016, después reprogramada para 2018, después reprogramada para 2020 y que, finalmente, apareció en 2022.[5]
El libro trata de recoger «el conjunto de voces, locuciones, expresiones y acepciones caracterizadoras del habla de México, que distancian la variante mexicana respecto del español peninsular, concretamente, de su variedad castellana».[6]
En el libro las nomenclaturas están organizada alfabéticamente. Asimismo aparecen extranjerismos y nombres comerciales que son marcas registradas.[5]
Algunos de los términos que recoge el libro, son los siguientes: Ñerez, güey, xkikil, chingaputimadral, ¡íngasu!, guarro, narcocorrido, ¡quióbole!, wachear, culero, chingüengüenchon, peiper, junto con 11 400 voces y 18 700 acepciones que la Academia Mexicana de la Lengua ha recogido.[2]
Luis Fernando Lara señala que además de los errores lexicográficos que tienen, también hay erratas en el análisis de algunos términos, como abalanzarse, definido como «aprovecharse una persona de algo», y que según Lara en realidad querría decir «lanzarse con precipitación o ímpetu sobre algo o alguien», entre otras más. Asimismo, no hace una conexión entre las nominaciones de plantas y animales con las clasificaciones biológicas para poder reconocerlos adecuadamente[6][7] aunque, a este respecto, la Academia Mexicana de la Lengua menciona que léxico de estos temas se encuentra en preparación y revisión por parte de biólogos de la Universidad Nacional Autónoma de México.[5]