La batalla de Vindalium[4] fue un enfrentamiento militar librado en 120 a. C. entre las legiones de la República romana y los guerreros de las tribus celtas de los alóbroges y arvernos, con victoria de las primeras.
Batalla de Vindalium | ||||
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Fecha | 6 de agosto[1] de 120 a. C.[2] ó 122 a. C.[3] | |||
Lugar | Cerca de Vindalium, actual Bédarrides, Francia[4] | |||
Resultado | Victoria romana decisiva | |||
Beligerantes | ||||
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Comandantes | ||||
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Fuerzas en combate | ||||
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En 121 a. C. el procónsul Cneo Domicio Enobarbo, derrotó a los saluvios del rey Teutomalio, que huyeron con los alóbroges.[5][6] Estos habían atacado a la ciudad de Massalia (Marsella), foederati de la República.[12] Cuando estaba en territorio de los vencidos se entrevistó con Bituito, rey de los alóbroges[9] o los arvernos,[6][11][13] pero el intento de negociación fracasó.[9]
Posteriormente, los alóbroges y arvernos atacaron a los eduos, aliados de Roma, provocando una campaña de castigo de la República.[14] La mayoría de los autores dan a entender que estuvo a cargo de Enobarbo,[6][7][8] mientras que Apiano sostiene que fue el sucesor del gobernador, Quinto Fabio Máximo, quien dirigió la campaña y Enobarbo sólo la guerra contra los saluvios.[2] Tito Livio indica que la batalla de Vindalium y la derrota de Bituito fueron dos combates distintos,[15] pero Estrabón que son el mismo enfrentamiento.[7] Veleyo Patérculo sostiene que Enobarbo venció a los arvernos y Fabio a los alóbroges.[3]
Los romanos avanzaron por el valle del Rhodanus (Ródano) hacia los Alpes, un territorio de estrechos desfiladeros y densos bosques, hasta llegar al punto donde el río Sulgas (Sorgue) afluye en el otro río antes mencionado, cerca del oppidum de Vindalium.[7] El Rhodanus era atravesado por un pequeño puente, insuficiente para el enorme ejército celta, así que Bituito hizo construir otro con botes.[16] Sin embargo, los guerreros eran demasiados y estaban muy apurados, llevando a las cadenas que unían a las balsas a romperse. Tras esto los botes se hundieron.[17] El general romano sufrió una herida en la batalla, pero igualmente dirigió a sus tropas en el momento crítico para hacerlas resistir,[2] pues los celtas eran feroces; el factor decisivo fueron los elefantes de guerra, que atemorizaron a los locales.[18]
Para celebrar la victoria, en el lugar de la batalla se erigió un altar blanco y un templo a Marte y otro a Hércules.[7] El general vencedor hizo una procesión triunfal por el territorio conquistado montando un elefante y atendido pomposamente por sus soldados.[8]
Valerio Máximo dice que fue Enobarbo quien lograría capturar al rey arverno y llevarlo prisionero a Alba. Posteriormente, Fabio continuaría las campañas hasta someter a los celtas.[6] En cambio, Livio dice que fue Fabio el que lo capturó y llevó a Alba para hacerlo firmar la paz.[11]
Los Fastos triumphales Romanorum, un listado de las columnas de los Fastos Capitolinos, menciona que tanto Enobarbo como Fabio celebraron triunfos en 120 a. C. en calidad de procónsules; el primero por vencer a los alóbroges y a Bituitos y el segundo por vencer a los arvernos.[19] Ambos erigieron monumentos de piedra en los sitios de sus victorias, decorándolos con los brazos de los enemigos muertos, práctica inusual entre los romanos.[20]
Bituito fue exhibido en uno de los triunfos,[11][6] con el carro de guerra y los adornos que había usado en la batalla.[18] Fabio recibió el cognomen ex virtute de Alobrógico.[3] El hijo del monarca, Congonetiaco, permaneció como rehén en Roma.[11] Así nació la provincia romana de la Galia Transalpina.[21]