Soy una mujer indígena wayuu, con muchas expectativas de innovar conocimientos mas profundizados acerca de la belleza de mi cultura en todos los aspectos relevantes como su gastronomía, artesanía, convivencia entre otros.
Ya en la mitad de mis días espigo
esta verdad con frescura de flor:
la vida es oro y dulzura de trigo,
es breve el odio e inmenso el amor.[1]