Salionca es un yacimiento arqueológico autrigón, situado a unos 2 km de la actual Poza de la Sal, en el Cerro del Milagro, cerca del río Homino.[1][2]
Salionca | ||
---|---|---|
Ciudad | ||
Localización de Salionca en España | ||
Coordenadas | 42°40′00″N 3°30′00″O / 42.66666667, -3.5 | |
Entidad | Ciudad | |
• País | Imperio romano | |
• Provincia | Tarraconense | |
Habitantes | Autrigones | |
Desaparición | Finales del siglo V d.c.[1] | |
Correspondencia actual |
En los alrededores de Poza de la Sal![]() ![]() ![]() | |
En su proximidad hay manantiales salinos, que en época romana tuvieron importancia en la obtención y explotación de la sal.
El nombre de Salionca se relaciona con el indoeuropeo *sal ("agua salada, sal").[3] [2]
Ptolomeo marcó los límites de la nación autrigona en sus tablas; dicha nación también es mencionada por Pomponio Mela y por Plinio el Viejo.[4]
Poza de la Sal ha sido identificada por los investigadores con la antigua Salionca, que Ptolomeo cita entre las ciudades autrigonas. Se ubicaba en concreto a 2 km, en el Cerro del Milagro y sus laderas orientales.[1] Sin más datos que la mención por parte de Ptolomeo, ha habido varias teorías alternativas sobre su ubicación (Salinas de Añana, Salinas de Ciadoncha, Villafranca Montes de Oca, Espejo[5]) aparte de Poza de la Sal. Sin otras fuentes que faciliten su localización, la arqueología es fundamental para estimar su ubicación.[2][1]
En este yacimiento se han documentado materiales de diversos periodos: Calcolítico, Bronce Final, edades del Hierro I y II, y periodos romano altoimperial y tardorromano.[1]
En el caso de la Salionca prerromana se puede decir que fue un núcleo urbano organizado, lo que se evidencia por la existencia de restos de construcción y de edificaciones públicas o privadas y de superficies pavimentadas.[2] Sobre el castro de Salionca, situado cerca de los manantiales salinos, los romanos fundaron Flavia Augusta. Durante el siglo I fue un núcleo romano importante. La ciudad romana, de planta rectangular, disponía de foro, termas, templos y necrópolis. Los monumentos funerarios son de cronología romana y tradición indígena (con estelas-urna oikomorfas, que tienen con forma de casa y decoración astral y de arquerías).[3][6]
Se estima que en la época romana se dio un impulso importante a la explotación de la sal, introduciendo nuevas técnicas y definiendo la peculiaridad de sus salinas.[1]
En el siglo III, Salionca (Flavia Augusta) tuvo al menos dos templos, uno de ellos dedicado a la deidad indígena Suttunio.[7]