Roberto Levillier (Buenos Aires, 1886 - 1969) fue un historiador y diplomático argentino.
Roberto Levillier | ||
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![]() Autocromo de Georges Chevalier, 1928 | ||
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Embajador de Argentina en Uruguay![]() ![]() | ||
1938-1941 | ||
Presidente | Roberto M. Ortiz | |
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Embajador de Argentina en México![]() ![]() | ||
1935-1937 | ||
Presidente | Agustín P. Justo | |
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Ministro plenipotenciario de Argentina en Checoslovaquia![]() ![]() con concurrencia en Finlandia, Polonia y la Unión Soviética | ||
16 de junio de 1928-1934 | ||
Presidente |
Marcelo T. de Alvear Hipólito Yrigoyen José Félix Uriburu (de facto) Agustín P. Justo | |
Predecesor | Hilarión Domingo Moreno Montes de Oca | |
Sucesor | José A. Caballero | |
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Embajador de Argentina en Perú![]() ![]() | ||
1922-1926 | ||
Presidente | Marcelo T. de Alvear | |
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Información personal | ||
Nacimiento |
1881 Buenos Aires (Argentina) | |
Fallecimiento |
19 de marzo de 1969 Buenos Aires (Argentina) | |
Nacionalidad | Argentina | |
Información profesional | ||
Ocupación | Diplomático e historiador | |
Miembro de | Academia Nacional de la Historia de la República Argentina | |
Se desempeñó como diplomático en distintos países de Europa (España, Portugal, Polonia, Checoslovaquia, Finlandia, la Unión Soviética) y en Perú.[1] En 1920 formó parte de la delegación argentina que participó de la primera asamblea de la Sociedad de Naciones, junto con Marcelo Torcuato de Alvear y Honorio Pueyrredón.[2] Entre 1935 y 1937 fue embajador en México. Entre 1938 y 1941 fue embajador en Uruguay.[1]
Pese a su simpatía inicial por el régimen nazi,[3] durante su permanencia en Europa prestó auxilio a los judíos perseguidos por el nazismo.[4]
Desde joven se interesó en la historiografía, publicando su monumental Nueva crónica de la conquista del Tucumán; el primer tomo fue publicado en Madrid en 1926, siendo los dos tomos siguientes de los años 1930 y 1932.[4]
En 1942, tras retirarse de la actividad diplomática, se volcó de lleno a la labor histórica. Su interés radicó en el período de la conquista y de la colonia, desde un punto de vista simpático a los conquistadores y desfavorable para los pueblos originarios.[5] Se dedicó en especial a la recopilación y publicación de documentos inéditos. Expuso que Américo Vespucio había arribado al Río de la Plata.[6] En 1955 se gana un lugar vitalicio en la Academia Nacional de la Historia.[4]
Una calle de la ciudad de Buenos Aires, otra en Córdoba capital y otra en Santiago del Estero llevan su nombre.[1]