Colaboró en la Revista de la Universidad de México, en Proceso (de la que fue cofundador), en Novedades y en Excélsior. Fue becario del Centro Mexicano de Escritores, de 1952 a 1953, e ingresó al Sistema Nacional de Creadores Artísticos de México (SNCA), como creador emérito, en 1994.[cita requerida]
Obra publicada
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Antología
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Garibay entre líneas, Océano, México, 1985
Crónica
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Las glorias del gran Púas, Grijalbo, México, 1979; 2a. ed., 1991.
Tendajón mixto, Proceso, México, 1989.
Chicoasén, Secretaria de Educación Pública, Gernika, El Nigromante, Consejo Nacional de Fomento Educativo, México, 1986.
Cuento
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La nueva amante (plaqueta), Costa-Amic, Lunes, 26, México, 1949.
Cuentos, Costa-Amic, Los Epígrafes, 15, 1952.
El coronel, Panoramas, México, 1955.
Rapsodia para un escándalo, Novarro, México, 1971.
El gobierno del cuerpo, Joaquín Mortiz, México, 1977.
El humito del tren y el humito dormido (plaqueta), Centro de Información y Desarrollo de la Comunicación y la Literatura Infantil, Reloj de Cuentos, México, 1985.
Pedacería de espejo, Gobierno del estado de Tabasco, México, 1989.
Ensayo
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Nuestra Señora de la Soledad en Coyoacán, Secretaría de Educación Pública (SEP), México, 1955.
Cómo se pasa la vida, UNAM, Textos Contemporáneos, 1975.
La casa que arde de noche, Joaquín Mortiz, Serie del Volador, México, 1971; Secretaría de Educación Pública (SEP)/ Joaquín Mortiz, Lecturas Mexicanas, 2a, serie, 45, México, 1986.
Desde el año 2006, el estado de Hidalgo y la dirección de cultura han desarrollado el premio literario Ricardo Garibay de cuento, otorgado al mejor libro hidalguense de cuentos. Se realiza anualmente.
En memoria suya, la biblioteca ubicada en el Parque David Ben Gurion, en Pachuca, lleva su nombre. En Tulancingo, se encuentra el Centro Cultural "Ricardo Garibay", el cual fue inaugurado el 30 de septiembre del 2015 por el arquitecto Julio César Soto Márquez.[cita requerida]
Testimonios y crítica
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El escritor Sandro Cohen publicó: "Considero que Ricardo Garibay es un escritor singular en México y el mundo. Es una figura sin la cual no se entienden las letras mexicanas del siglo XX; es un eslabón fundamental en nuestra narrativa." [2]
En su obituario, Adolfo Castañón escribió: "Ricardo Garibay aparece como un artesano riguroso de la palabra eclipsado por la fuerza de una personalidad malhumorada, a veces estrepitosa, orgullosa hasta el enfado. Algo en él recuerda a Ernest Hemingway: el culto del hombre rudo, la devoción machista, aparejada a un deportivo virtuosismo del cuento real." [3]
Referencias
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↑Guerrero Garro, Francisco (5 de mayo de 1999). «El oficio de Ricardo Garibay era oír y sentenciar: Estrada». La Jornada. Ciudad de México. Archivado desde el original el 22 de febrero de 2024. Consultado el 22 de febrero de 2024.