Retrato de Juan de Pareja

Summary

El retrato de Juan de Pareja es uno de los más destacados retratos pintados por Velázquez, conservado en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, donde ingresó en 1971.

Juan de Pareja
Año 1650
Autor Diego Velázquez
Técnica Óleo sobre lienzo
Estilo Barroco
Tamaño 81,3 cm × 69,9 cm
Localización Museo Metropolitano de Arte, Nueva York, Bandera de Estados Unidos Estados Unidos

Historia y técnica

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Juan de Pareja, esclavo de Velázquez, era originario de Antequera (Málaga).[1]Morisco, «de generación mestiza y de color extraño», según Palomino, ayudaba a Velázquez en las tareas de moler los colores y preparar los lienzos.[2]​ Esta costumbre de tener esclavos como ayudantes estaba, al parecer, extendida en Sevilla entre los pintores, pues Francisco Pacheco, maestro de Velázquez, tenía un turco que le ayudaba, y su condiscípulo Francisco López Caro estuvo en posesión de un esclavo negro.

El mismo año en que se fecha el retrato, el 23 de noviembre de 1650, en Roma, Velázquez le otorgó carta de libertad, efectiva a los cuatro años a condición de que en ese tiempo no huyese ni cometiese actos criminales.[3]​ Juan de Pareja fue pintor él mismo, imitando en sus retratos los de su maestro. Antonio Palomino destacó su «singularísima habilidad» para los retratos, de los cuales, añadía, «yo he visto algunos muy excelentes, como el de José de Ratés (arquitecto en esta Corte) [actualmente en el Museo de Bellas Artes de Valencia] en que se conoce totalmente la manera de Velázquez, de suerte, que muchos lo juzgan suyo».[4]​ En sus composiciones religiosas, sin embargo, se mostró «completamente ajeno a la contención velazqueña» aproximándose a las corrientes del pleno barroco y a los modos de hacer de Francisco Rizi o Carreño.[5]​ Buen ejemplo de ello es su Vocación de San Mateo (Museo del Prado), fechada en 1661, cuadro en el que incluyó su autorretrato entre los asistentes a la escena llevando un papel con su firma, autorretrato que sirvió para identificar al sujeto representado en esta obra velazqueña y relacionarla con el retrato de Juan de Pareja del que se tenía noticia por fuentes antiguas. Curiosamente, en el retrato que hace de sí mismo, como parte de la composición mencionada, se presenta con los rasgos más afilados y el color de la piel más claro, marcando así una diferencia en relación con el retrato que le hace Velázquez.

El retrato fue pintado en 1650, durante el segundo viaje a Italia de Velázquez y que, a diferencia del primer viaje de estudios, tenía como misión adquirir obras, principalmente estatuas clásicas, y contratar fresquistas para decorar los palacios de Felipe IV.[6]

 
Detalle del rostro.

El retrato fue pintado algo antes de realizar el retrato del Papa Inocencio X. Palomino afirmó, y así se ha venido repitiendo, que lo hizo para ejercitarse antes de pintar al Papa, pues llevaba algunos meses sin coger los pinceles. El biógrafo cordobés añadía que el cuadro se expuso en la «Rotonda» con ocasión de la fiesta de San José, patrón de la Congregación de los Virtuosos del Panteón, el 19 de marzo de 1650. Allí pudo verlo el pintor flamenco Andrés Smith, quien informaba a Palomino que estando expuesto entre muchas otras obras antiguas y modernas, «a voto de todos los pintores de diferentes naciones, todo lo demás parecía pintura, pero éste solo verdad», siendo por él recibido académico en la citada Congregación.[7]​ En realidad, se sabe que entre un retrato y otro pasaron algunos meses, dado que Velázquez no retrató al Papa hasta agosto de ese año y, por otra parte, su admisión como académico había tenido lugar algo antes de su exposición, pues consta que ya lo era en el mes de febrero.[8]

El cuadro debió de quedar en Roma al regreso de Velázquez. La primera noticia probable que de él se tiene es de 1704, inventariado en la colección de monseñor Ruffo, maestro de cámara del Papa y miembro de una familia vinculada a España, donde era citado como retrato de «un servo che fu servitore del Sr. Diego Velasquez (...) cosa stupenda».[9]​ El mismo, o una copia, perteneció luego a la colección del cardenal Acquaviva, donde Preciado de la Vega lo vio en 1765 en el palacio del cardenal Trajano. A finales del siglo XVIII había pasado a Nápoles, donde lo compró sir William Hamilton. El retrato permaneció por largo tiempo en diversas colecciones británicas, siendo identificado en 1848 por primera vez con el original de Velázquez por Stirling, comparándolo con la copia entonces existente en la colección Howard y actualmente conservada en la Hispanic Society of America.[10]​ Tras conservarse durante más de un siglo y medio en Longford Castle, mansión de los condes de Radnor, fue subastado en Christie's (Londres) el 27 de noviembre de 1970, alcanzando un récord de precio (2,31 millones de libras, unos 5,54 millones de dólares), y pasó a ser una de las joyas principales del museo de Nueva York.

Velázquez retrata a Juan de Pareja de medio perfil y con la cabeza ligeramente girada hacia el espectador, al que mira con fijeza. Viste con elegancia capa y valona con encajes de Flandes. La luz incide directamente sobre la frente y se difunde con brillos broncíneos por la tez morena. La figura se recorta nítidamente sobre el fondo neutro a pesar de su reducida gama cromática, en la que dominan los verdes de distintas intensidades. El gesto es altivo y seguro. La mirada ladeada refleja, especialmente, ese carácter altivo y serio.[11]​ Velázquez, como ya ocurría en sus retratos de bufones, es capaz de dotar de dignidad a los personajes que, por su profesión o condición, carecen de ella en la consideración social.

Homenaje de Braun-Vega

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En 2000, el pintor peruano Herman Braun-Vega, para quien el mestizaje es un tema recurrente, puso pincel y paleta en manos del mestizo, esclavo de Velázquez, en su cuadro Juan de Pareja reemprendiendo las Meninas después de Picasso (Velázquez).[12]​ Con ello hace un guiño a Juan de Pareja, que como esclavo sólo podía pintar a escondidas.[13]​ En su cuadro, sin embargo, Braun-Vega representa a Juan de Pareja pintando una versión inspirada en los estudios cubistas de Picasso sobre Las Meninas de Velázquez. De este modo, Braun-Vega rinde un triple homenaje a los pintores Juan de Pareja, Velázquez y Picasso. [14]

Referencias

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Notas

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  1. En el documento por el que le otorgaba carta de libertad, Velázquez declaraba estar en posesión de un cautivo, «vulgo dicto per schiavo», llamado «Ioannem de Parecha, filium quondam alterius Ioannis de Parecha de Antechera Malaghen dioc., cuius operam et servitium ipse Ioannes sibi bene et fideliter praestitit». Salort, a73.
  2. Palomino, p. 307.
  3. Salort, p. 454.
  4. Palomino, p. 309
  5. Pérez Sánchez, p. 239.
  6. Sobre las circunstancias del viaje, entre otros, véase Salort, op. cit.
  7. Palomino, p. 239.
  8. Salort, pp. 110 y 308.
  9. Citado en Salort, p. 308.
  10. Salort, p. 309.
  11. L. Cirlot (dir.), Metropolitan • MoMA, Col. «Museos del Mundo», Tomo 5, Espasa, 2007. ISBN 978-84-674-3808-6, pág. 43
  12. Herman Braun-Vega (2000). «Juan Pareja reemprendiendo las Meninas después de Picasso (Velázquez)» (Acrílico sobre lienzo, 92 x 73 cm). braunvega.com. Consultado el 30 de marzo de 2025. 
  13. Siurana Roglán, Manuel (2006). «Juan Pareja reemprendiendo las Meninas después de Picasso». Braun-Vega y sus maestros, un recorrido por la historia del arte. Recursos pedagógicos para secundaria. Teruel, España: Asociación Cultural Repavalde y Museo de Teruel (DPTE). p. 14. «A través de este cuadro Braun-Vega lanza un guiño a Juan Pareja, a quien le pone un pincel y la paleta en la mano y lo muestra rehaciendo "las Meninas", pero a la manera de Picasso. Juan Pareja era pintor y esclavo de Velázquez. Los esclavos que servían a los pintores tenían prohibido aprender a pintar y sólo podían preparar los materiales y pigmentos, pero Juan Pareja aprendió a pintar, aunque no se sabe con certeza si le enseñó Velázquez.» 
  14. Bessière, Bernard; Bessière, Christiane; Mégevand, Sylvie (2008). «Juan de Pareja reprenant Les Ménines d'après Picasso». La peinture hispano-américaine (en francés). Éditions du temps. pp. 262-267. ISBN 978-2-84274-427-4. «A droite, sur la toile bise, on distingue, comme tracée à la craie noire, une esquisse d'un fragment des Ménines traitée « d'après Picasso », comme le précise le titre. [...] Dans un cadrage resserré, Braun-Vega isole le trio féminin composé de l'infante Margarita et de ses deux ménines. [...] Braun-Vega ne réalise nullement une copie fidèle du trio féminin mais en donne une interprétation à la manière du peintre cubiste. Ainsi, par un exercice de mise en abyme, rend-il du même coup un triple hommage. Tout d'abord à l'esclave Juan de Pareja [...]; puis au « peintre des peintres», Diego Rodriguez de Silva y Velázquez; enfin, à Pablo Ruiz Picasso que le Péruvien tient pour le « père» de l'art contemporain.» 

Bibliografía

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  • Palomino, Antonio (1988). El museo pictórico y escala óptica III. El parnaso español pintoresco laureado. Madrid : Aguilar S.A. de Ediciones. ISBN 84-03-88005-7. 
  • Pérez Sánchez, Alfonso E. (1992). Pintura barroca en España 1600-1750. Madrid : Ediciones Cátedra. ISBN 84-376-0994-1. 
  • Salort Pons, Salvador (2002). Velázquez en Italia. Madrid : Fundación de Apoyo a la Historia del Arte Hispánico. ISBN 84-932891-1-6. 

Enlaces externos

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  •   Wikimedia Commons alberga una categoría multimedia sobre Retrato de Juan de Pareja.
  •   Datos: Q4717953
  •   Multimedia: Juan de Pareja by Velázquez / Q4717953