El Rebote es una modalidad de la pelota vasca que se juega por equipos en un frontón abierto, con paredes en los extremos pero no en los laterales.
Rebote | ||
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País de origen | Francia | |
Características | ||
Miembros por equipo | 5 jugadores por equipo | |
Categoría | Al aire libre | |
Accesorios | Cesta o chistera | |
Lugar del encuentro | Frontón largo | |
Los jugadores usan cestas cortas menos el saque que se hace a mano.[1]
En la primera mitad del siglo XX su práctica era muy popular jugándose en muchas localidades vascas a ambos lados de la frontera. Actualmente se halla en claro retroceso en la vertiente española donde principalmente se juega en las plazas de Villabona y Zubieta. En la parte francesa, tiene más vitalidad como en las localidades de Hasparren, Sara o Cambó entre otras.[2]
El Rebote surgió como tal a principios del siglo XIX con unas raíces comunes con otros deportes como el tenis. De hecho en su forma de contar se hace a 15, 30, 40 y juego hasta completar los 13 juegos.[1] Es un deporte de cinco contra cinco representando cada equipo a un pueblo.[3]
La pelota vuela de un lado a otro de la plaza en un espacio de 50 o 60 metros . La cesta se utiliza para primero atrapar la pelota y en un rápido movimiento lanzarla al campo contrario.
El Rebote tiene una importante riqueza cultural y turística. Las gradas de los frontones solían estar llenas los días de partido y el ambiente en los alrededores era de gran fiesta con txistularis.
Antiguamente los jueces del partido de rebote cantaban el tanto con una partitura a la manera de los bersolaris. Era una monodia hermosa. [4]
Es destacable la rivalidad entre los equipos de Villabona y Hasparren que cada 31 de julio disputan un partido que en el año 2023 hizo la 91 edición.[5]
Entre sus impulsores cabe destacar a Teodoro Hernandorena (1898-1994) de Cizurquil[6]y a la Sociedad Behar-Zana de Villabona fundada en 1946.[7] Hubo muchos jugadores destacados a lo largo de la historia que luego pasaron al profesionalismo en frontones de todo el mundo pero por su singularidad se puede destacar al "Manco de Villabona" que a su gran habilidad se añadía el hecho de ser zurdo lo que le hizo destacar en la época dorada del rebote a finales del siglo XIX.[8]
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