Los Puinave o Wãênsöjöt son un pueblo amerindio que habita en aldeas dispersas en la cuenca del río Inírida en el departamento del Guainía y el oriente del departamento del Guaviare, al oriente de Colombia y las fronteras con este país de Venezuela y Brasil. Ocupan una zona transicional entre la selva amazónica y los Llanos de las tetas.
Puinave | ||
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Cerros de Mavecure en el territorio Puinave | ||
Otros nombres | Wãênsöjöt | |
Descendencia |
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Idioma | Idioma puinave | |
Religión | cristianos evangélicos, creencias tradicionales. | |
Asentamientos importantes | ||
3.989 |
Guainía ![]() | |
774[3] |
Municipio Atabapo ![]() | |
Están divididos en 24 clanes petrilineales exogámicos, entre los cuales hay relaciones de alianza política y matrimonial. También toman cónyuges entre los baniva, curripaco, cubeo, pipoco y otras etnias. La residencia al casarse es inicialmente uxorilocal, trabajando el esposo transitoriamente para el suegro y posteriormente es patrilocal.[4][4]
Las comunidades puinave y sus autoridades hacen parte de la Asociación del Concejo Regional Indígena del Guainía (ASOCRIGUA), afiliada a la Organización Nacional de los Pueblos Indígenas de la Amazonia Colombiana (OPIAC), en la que sus autoridades y delegados participan conjuntamente con otros pueblos originarios de la región en la discusión y concertación de políticas y programas.[4][5]
En la última década del siglo XX el territorio wãênsöjöt, tanto en Guainía, como en Morichal Viejo (Guaviare) fue reconocido como resguardo Indígena.[6][7]
Los Puinave comparten la cultura hortícola de la Amazonia, caracterizada por asentamientos ribereños y el desmonte de áreas de selva para la horticultura itinerante de la yuca brava (Manihot esculenta) y por las otras actividades propias de grupos semisedentarios como son la pesca, la recolección de productos silvestres y la caza. Además, desde hace mucho han participado de una red comercial que explota el madamaê o palma chiquichiqui (Leopoldinia piassaba), con cuya venta se proveen de mercancías no producidas por los indígenas.[6][8]
Actualmente, un poco más de la mitad de los puinave vive en los poblados de los ríos Inírida, Caño Bocón y Guaviare, hacia Puerto Inírida (Huênsutat), San Fernando de Atabapo (Maêdako), o hacia la ciudad de Puerto Ayacucho. Allí se ocupan en actividades propias de las ciudades amazónicas y tienen empleos en la educación, la salud, el comercio y la administración pública.[6]
La mayoría de especialistas consideran que el idioma puinave es una lengua aislada,[9] aunque otros lingüistas han propuesto que estaría relacionado con las lenguas makú.[10][11] El lingüista Jesús Girón encuentra posible postular una relación genética del puinave con el proto-makú, pero considerando además la existencia de otro sustrato del puinave aún no conocido.[6] El 85,76% de los puinave hablan su propia lengua.[4]
En la cosmogonía tradicional el mundo fue creado por cuatro hermanos. Guarirom, el mayor, creó el mundo incompleto, y el resto lo completaron sus tres hermanos y otros héroes. En mundo tenía tres niveles, uno superior (la tierra), uno intermedio (los asentamientos) y uno inferior (espacio de espíritus malignos).[4] Los primeros puinave eran huérfanos y salieron un día de una tinaja que se reventó en un cerro: eran un hombre y una mujer. Los cuidó una tía, pero debieron esconderse y huir para no ser asesinados y fue así como llegaron a su territorio actual y lo poblaron junto con los curripaco.[7]
La mayoría de los Puinave fueron evangelizados por la misionera norteamericana Sofia Muller, en un proceso que conllevó una fuerte estigmatización a sus tradiciones de pensamiento y creencias. Las investigaciones realizadas antes de la evangelización muestran cómo los Puinave conservaban sus patrones culturales sobre gestión del ambiente, organización social, jerarquías y ceremonias.[8] Un solo grupo local se resistió a la evangelización, habiendo conservado hasta hoy sólo algunas 6 tradiciones de canto y danza.[12] Anteriormente, todas las comunidades vivían en grandes casas comunales o malokas, pero a partir de la evangelización comenzaron a vivir en casas unifamiliares, ubicadas alrededor de una caseta comunal.[7]