Una pedillanura,[nota 1] o también llamado pediplano,[4] es una planicie que resulta de la yuxtaposición de varios pedimentos.[5] La acción de los procesos que conjuntamente dan lugar a la formación de una pedillanura se denomina pediplanación,[4] y se produce por la coalescencia de los pedimentos,[6][nota 2] jugando también un papel relevante los procesos que conforman la pedimentación, para la alimentación y transporte de material hacia un estadio final del retroceso paralelo de laderas que se produce usualmente en climas áridos y semiáridos.[4] Contrasta con la penillanura, por cuanto en esta última el rebajamiento erosional domina sobre el retroceso erosivo.[4] El resultado es una superficie de erosión relativamente plana, interrumpida ocasionalmente por llanuras aluviales, colinas residuales, colinas islas o inselbergs, e incisionada por canales de origen fluvial.[8][6] Son precisamente estos remanentes, vestigios que pueden reconstruir la historia evolutiva de una pedillanura.[6][9][10]
Lester Charles King (1907–1989) propuso en su momento que los pedimentos constitutian el 90% de las llanuras en la Tierra.[7] Sin embargo autores más recientes postulan una extensión mucho más reducida de las pedillanuras en la superficie terrestre.[7]