Paul Winzer (Cottbus, 24 de junio de 1908- después de 1948), también conocido por el alias «Walter Mosig»,[n. 1] fue un diplomático y oficial de policía alemán, miembro de la Gestapo y uno de los jefes del campo de concentración de Miranda de Ebro durante la Dictadura franquista. Fue también el jefe de la Gestapo en la España franquista.[2]
Paul Winzer | ||
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![]() Paul Winzer, policía y miembro de la Gestapo | ||
Información personal | ||
Apodo | Walter Mosig | |
Nacimiento |
24 de junio de 1908 Cottbus | |
Fallecimiento | ca. 1948 (40 años) | |
Nacionalidad | Alemana | |
Información profesional | ||
Ocupación | Policía | |
Años activo | 1933-1945 | |
Empleador | Gestapo | |
Lealtad |
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Rama militar |
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Rango militar | SS-Sturmbannführer | |
Partido político | Partido Nazi | |
Miembro de | Schutzstaffel | |
Nació en Cottbus el 24 de junio de 1908.[3] Winzer estudió derecho en las universidades de Breslau y Berlín,[4][3] pero no realizó su Abschluss —licenciatura—; suspendió en dos ocasiones los exámenes finales, por lo que no pudo completar la carrera de derecho. En abril de 1932 se adhirió al Partido Nazi, con el número 1.106.851.[3] Poco después de la subida al poder de los nazis, en 1933 Winzer se afilió a la Schutzstaffel (SS).[5] Ingresó en la Kriminalpolizei en 1934.[4]
En mayo de 1936 fue asignado a la embajada alemana de Madrid, por expreso deseo de Heinrich Himmler para que investigase a los comunistas y anarquistas españoles.[5] El 18 de julio, cuando se produjo el golpe de Estado que desencadenó en la Guerra civil, Winzer se encontraba en Barcelona, donde vigilaba a los izquierdistas alemanes que participaban en las Olimpiadas Populares.[6] Después de permanecer unos días y observar los combates que se desarrollaron en las calles, Winzer embarcó en un vapor italiano y luego regresó a Alemania. Sin embargo, cuando la Alemania nazi reconoció a las fuerzas de Franco, Winzer volvería a ser destinado otra vez a España junto al nuevo embajador, Wilhelm Faupel, como agregado policial de la embajada alemana,[7] con el rango de Kriminalkommissar.
Tras su llegada a la España controlada por los «rebeldes» ocupó diversos puestos. Winzer supervisó el Campo de concentración de Miranda de Ebro,[8] que había sido construido por las fuerzas sublevadas a inspiración de los campos de concentración nazis.[9] Algunos autores señalan a Winzer como uno de los diseñadores de la estructura del campo,[9] mientras que otros lo señalan como el diseñador de todo el sistema de campos de concentración franquistas.[10]
No obstante, Winzer también desempeñó actividades que iban más allá de sus funciones teóricas. Por ejemplo, cooperó junto a otros funcionarios de la embajada en los planes para construir una refinería de petróleo alemana en Santa Cruz de Tenerife,[11] en vistas a utilizarla en una guerra futura. Winzer también se encargó del entrenamiento y formación de la nueva policía política del régimen franquista.[12] Después de que en julio de 1938 se firmara un acuerdo de cooperación policial entre la España franquista y Alemania (por el cual se establecía la extradición mutua de «delincuentes políticos» que fueran detenidos en ambos países),[13] el poder de Winzer en España aumentó considerablemente. Tras el final de la guerra civil, un posterior acuerdo reforzó aún más su poder, y también permitió la instalación en España de una red de agentes del Sicherheitsdienst (SD) bajo la supervisión del propio Winzer.[14] La red bajo su supervisión constaba de unos 30 agentes que se extendían por toda la península ibérica.[15]
Tras el final de la guerra civil, Winzer continuó en España y se trasladó a Madrid, junto con la legación diplomática alemana. Comenzada la Segunda Guerra Mundial, se convirtió en uno de los principales contactos de Walter Schellenberg, jefe de información y contraespionaje alemán.[15] Como agregado policial, sus labores también incluían vigilar a la colonia alemana que residía en España. Winzer, por ejemplo, siempre desconfió del delegado del Ministerio de Propaganda en la embajada de Madrid, Josef Hans Lazar, que a pesar de ser de origen judío, realizó en España una importante campaña propagandística a favor de la Alemania nazi.[16] El poder de Winzer también se extendía a la vecina Portugal, estableciendo incluso contactos con la policía de la Dictadura salazarista.[17] Llegó a trazar un plan para secuestrar y/o asesinar en Portugal a Otto Strasser,[18] un antiguo nazi que se había vuelto contrario al régimen. En su libro España tenía razón, José María Doussinague relata que Winzer estuvo implicado en el secuestro del matrimonio Erich Heberlein y Margot Calleja la noche del 17 al 18 de junio de 1944 en su finca de La Legua, cerca de Toledo, desde donde fueron trasladados a Alemania.[19] El diplomático Heberlein y el embajador Eberhard von Stohrer fueron despedidos porque se suponía que frustraban las intrigas de Winzer.[20]
A comienzos de 1945 todavía se encontraba en la embajada de Madrid.[2] Tras el final de la Segunda Guerra Mundial, se pierde su pista.[n. 2] A partir de la primavera de 1946, Mosig fue internado e interrogado por el Counter Intelligence Corps estadounidense durante dos años en la Fortaleza Hohenasperg, en la localidad de Asperg.[22] En 1948, emigró a Córdoba, Argentina.