Patris corde (en español, Corazón de padre) es una carta apostólica del papa Francisco, datada el 8 de diciembre de 2020, con ocasión del 150 aniversario de la declaración, por el papa Pío IX, de San José como Patrono de la Iglesia universal[3] .
Patris corde | |||||
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Carta apostólica del papa Francisco 8 de diciembre de 2020, año VII de su Pontificado | |||||
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Español | Corazón de Padre | ||||
Publicado | 2020 | ||||
Argumento | En el 150 aniversario de la declaración de San José como Patrono de la Iglesia Universal | ||||
Ubicación | Original en latín | ||||
Sitio web | Versión oficial en español | ||||
Cronología | |||||
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Documentos pontificios | |||||
Constitución apostólica • Motu proprio • Encíclica • Exhortación apostólica • Carta apostólica • Breve apostólico • Bula | |||||
Patris corde: ita Ioseph amabat Iesum, qui in omnibus quattuor Evangeliis «filius Ioseph» vocatur.[4]
Duo Evangelistae qui eius figuram illustraverunt, nempe Matthaeus et Lucas, narraverunt parum, satis tamen ut intellegeretur cuius generis esset hic pater atque missio ipsi a Providentia concredita.Inicio de la Carta apostólica
Continúa el papa la carta exponiendo en breves trazos la información que proporcionan los evangelios sobre la vida de José: un humilde carpintero, desposado con María, hombre justo y cumplidor de la voluntad de Dios, testigo del nacimiento de Jesús, y de su adoración por los pastores y los Magos; desempeñó el papel que le correspondía como padre legal de Jesús.
Destaca el papa que, después de María, ningún santo ocupa en el Magisterio pontificio tanto espacio como José: declarado por el beato Pío IX, Patrono de la Iglesia Universal;[5] por Pío XII, Patrono de los trabajadores,[6] y presentado por San Juan Pablo II, Custodio del Redentor.[7] El pueblo fiel lo invoca como Patrono de la buena muerte. Por este motivo al papa Francisco en el 150 aniversario de su declaración como Patrono de la Iglesia, quiere compartir algunas reflexiones personales sobre él; un deseo que, según explica, ha crecido durante los meses de pandemia en la que se ha podido experimentar cómo
nuestras vidas están tejidas y sostenidas por personas comunes —corrientemente olvidadas— que no aparecen en portadas de diarios y de revistas, ni en las grandes pasarelas del último show pero, sin lugar a dudas, están escribiendo hoy los acontecimientos decisivos de nuestra historia: médicos, enfermeros y enfermeras, encargados de reponer los productos en los supermercados, limpiadoras, cuidadoras, transportistas, fuerzas de seguridad, voluntarios, sacerdotes, religiosas y tantos pero tantos otros que comprendieron que nadie se salva solo.De la Meditación en tiempos de pandemia, del papa, 27.03.2020
Tras esta introducción el papa presenta la paternidad de san José bajo distintos enfoques, extrayendo en cada uno consecuencias para la vida del cristiano:[8]
Tras esas consideraciones Francisco hace notar que
El objetivo de esta carta apostólica es que crezca el amor a este gran santo, para ser impulsados a implorar su intercesión e imitar sus virtudes, como también su resolución. En efecto, la misión específica de los santos no es solo la de conceder milagros y gracias, sino la de interceder por nosotros ante Dios, como hicieron Abrahán[12] y Moisés,[13] como hace Jesús, «único mediador» (1 Tm 2,5), que es nuestro «abogado» ante Dios Padre (1 Jn 2,1), «ya que vive eternamente para interceder por nosotros» (Hb 7,25; cf. Rm 8,34).
El papa concluye la carta apostólica proponiendo la siguiente oración.
Salve, custodio del Redentor
y esposo de la Virgen María.
A ti Dios confió a su Hijo,
en ti María depositó su confianza,
contigo Cristo se forjó como hombre.
Oh, bienaventurado José,
muéstrate padre también a nosotros
y guíanos en el camino de la vida.
Concédenos gracia, misericordia y valentía,
y defiéndenos de todo mal. Amén.
La publicación de la carta apostólica viene acompañada de un decreto con el que se concede el don de indulgencias especiales del Año de San José, convocado por el papa con motivo del 150 aniversario de la declaración de san José como patrono de la Iglesia universal.[14]