El papel de piedra es un tipo de papel de origen mineral, impermeable, compuesto de un 60-80% de carbonato cálcico (CaCO3) y un 40-20% de polietileno (PE).[1]
El papel de piedra tiene un proceso de fabricación patentado mundialmente basado en la extrusión vertical. El carbonato cálcico es molido en un polvo muy fino y se mezcla con polietileno.[2] En su producción no se utilizan ni árboles, ni agua, ni cloro (dado que el color natural del carbonato cálcico es blanco).[3] Además se emite un 50% menos CO2 que en el papel vegetal y se consume un 50% menos energía. Dispone de la certificación Cradle to Cradle.[4][5][6][7]
El papel de piedra se puede reciclar (con el plástico) pero los materiales empleados no son renovables ni es biodegradable.
El proceso para crear papel de piedra fue desarrollado por Lung Meng Tech Co. de Taiwán a fines de la década de 1990.[8] Desde entonces, ha sido patentado en más de 40[¿cuántos?] países.[cita requerida] El papel de piedra se vende también en forma de productos acabados.[cita requerida]
El papel de piedra es un papel impermeable, resistente, de color natural blanco y de tacto muy suave. Es un aislante natural de la grasa, la humedad y los hongos.
Dispone de una excelente calidad de impresión, especialmente en offset, offset waterless, serigrafía, flexografía y huecograbado. En digital se recomienda máxima precaución, ya que es un material sensible al calor (más allá de 100 °C) y podría ondularse. No resiste bien la impresión láser, pero es compatible con Indigo de HP, la impresora de tintas látex de HP y la Phaser / ColorQube de Xerox.
El papel de piedra se puede adhesivar, coser y también es ideal para trabajos de relieve en seco.