Nombrar y avergonzar es «decir públicamente que una persona, grupo o empresa ha hecho algo considerado negativamente por quien lo dice».[1] Es una forma de vergüenza pública utilizada para movilizar a la opinión pública en contra de determinados comportamientos y, a la vez, desalentarlos. Se practica tanto a escala nacional como internacional, donde a menudo se utiliza para denunciar prácticas comerciales desleales o violaciones de derechos humanos.[2]
Hay cierta evidencia de que nombrar y avergonzar puede reducir las atrocidades y hacer que los gobiernos señalados mejoren su historial de derechos humanos.[3][4][5][6] Algunos estudiosos, sin embargo, se preguntan si nombrar y avergonzar tiene los efectos deseados.[7][6] [5]
Nombrar y avergonzar es una estrategia común para impulsar cambios en el comportamiento estatal y no estatal. También para disuadir de modificaciones previstas en este comportamiento cuando afectan al colectivo que protesta. Es una estrategia frecuente cuando los Estados cometen abusos contra los derechos humanos.[8][9][10] También se ha utilizado para exigir mejoras en las políticas ambientales.[11][12] La moratoria de la caza de ballenas es un ejemplo de ello.[13][14]
Nombrar a personas o empresas infractoras (con el objetivo implícito de avergonzarlas) se utiliza en ocasiones como un instrumento de política pública destinado a promover el cumplimiento de obligaciones legales o del deber de reparar el daño causado por el incumplimiento.
Ejemplos: