Nanook, el esquimal (título original: Nanook of the North) es un documental mudo de 1922, con elementos de docudrama, dirigido por Robert J. Flaherty. Es considerado por muchos como el primer largometraje documental de la historia del cine, aunque su valor se discute por la inclusión de elementos de ficción y la manipulación de escenas.[1]
Nanook of the North | ||
---|---|---|
![]() Cartel de la película. | ||
Título | Nanook, el esquimal | |
Ficha técnica | ||
Dirección | ||
Producción | Robert J. Flaherty | |
Guion | Robert J. Flaherty | |
Música | Stanley Silverman | |
Fotografía | Robert J. Flaherty | |
Montaje |
Robert J. Flaherty Charles Gelb | |
Protagonistas |
Allakariallak Nyla Cunayou | |
Ver todos los créditos (IMDb) | ||
Datos y cifras | ||
País |
![]() | |
Año | 11 de junio de 1922 (102 años) | |
Género |
Documental Docudrama | |
Duración | 79 minutos | |
Idioma(s) |
Película muda Intertítulos en inglés | |
Compañías | ||
Productora | Revillon Frères (empresa de peletería) | |
Distribución | Pathé Exchange | |
Presupuesto | USD 53,000 | |
Ficha en IMDb Ficha en FilmAffinity | ||
En 1989, fue considerada «cultural, histórica y estéticamente significativa» por la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos y seleccionada para su preservación en el National Film Registry.[2]
El documental sigue la vida de un inuk llamado Nanook (cuyo nombre real era Allakariallak) y su familia, mientras viajan, cazan y comercian en la península de Ungava, en el norte de Quebec, Canadá. Nanook, su esposa Nyla y su familia son presentados como figuras heroicas que enfrentan condiciones extremas de supervivencia. El público observa a Nanook y su familia en actividades como la caza de morsas, la construcción de un iglú y otras tareas cotidianas.
Flaherty, quien había trabajado previamente como explorador y prospector en la bahía de Hudson, decidió documentar la vida de los inuit. Su primera filmación, realizada durante varios años, se destruyó en un incendio. Sin embargo, Flaherty regresó a la región en 1920, decidido a rehacer su película, esta vez con un enfoque más narrativo y centrado en un personaje principal.[3]
Flaherty pasó dos años y medio conviviendo con Allakariallak (Nanook) y su familia, no solo filmando, sino también participando en sus actividades diarias. Es importante señalar que Flaherty no buscaba una representación etnográfica precisa, sino más bien una visión idealizada de la vida inuit, reconstruyendo prácticas que ya no eran comunes y escenificando eventos para la cámara.[4]
Nanook, el esquimal fue un éxito comercial y de crítica, elogiada por su belleza visual y su retrato de una cultura aparentemente exótica. Sin embargo, con el tiempo, la película ha sido objeto de críticas y debates. Se ha señalado que:
La controversia en torno a *Nanook* plantea preguntas fundamentales sobre la objetividad y la neutralidad en el cine documental. Desde una perspectiva contemporánea, influenciada por pensadores como Boaventura de Sousa Santos, Pierre Bourdieu y Jesús Ibáñez, se reconoce que la neutralidad absoluta es una aspiración inalcanzable.[7] El acto mismo de filmar, seleccionar y editar implica una intervención del autor, que inevitablemente moldea la representación de la realidad. Los descubrimientos de Einstein, Heisenberg y Gödel en el campo de la física y las matemáticas también contribuyeron a cuestionar la noción de una verdad objetiva y universal.
En el caso de *Nanook*, la intervención de Flaherty es evidente. Él no solo documentó, sino que también construyó una narrativa, dirigiendo a los participantes y recreando eventos. Esto no invalida necesariamente el valor de la película, pero sí exige una lectura crítica, reconociendo sus limitaciones y su contexto histórico.