Mycobacterium xenopi es una micobacteria que, junto con M. heckeshornense y M. botniense, forma parte del clado de M. xenopi. La cepa tipo es la ATCC 19250.[1] Fue nombrada así por el género de ranas Xenopus al haber sido aislada por primera vez en una lesión cutánea de un ejemplar de Xenopus laevis.[2]
Mycobacterium xenopi | ||
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Taxonomía | ||
Dominio: | Bacteria | |
Filo: | Actinomycetota | |
Clase: | Actinomycetes | |
Orden: | Mycobacteriales | |
Familia: | Mycobacteriaceae | |
Género: | Mycobacterium | |
Especie: |
Mycobacterium xenopi Schwabacher, 1959 | |
Crece de forma óptima a 43 °C y se ha llegado a recuperar a temperaturas de 45 °C, pero no se puede cultivar por debajo de los 28 °C.[3] Las colonias suelen ser incoloras al principio, pero se vuelven amarillas al envejecer;[4] se ha clasificado tanto en el grupo II (micobacterias escotocromógenas de crecimiento lento)[5] como en el III (no cromógenas de crecimiento lento) de la clasificación de Runyon.[6] Se ha aislado más frecuentemente en Gales, el sur de Inglaterra, la costa noroeste de Europa y en Toronto (Canadá),[3] en ocasiones en lugares con agua caliente.[2] El contagio se produce por la inhalación de aerosoles de agua contaminada.[7]
La localización más frecuente de la infección es el pulmón,[2] donde produce un cuadro clínico indistinguible de la tuberculosis (ni siquiera con el test de Mantoux),[7] aunque también se han registrado formas extrapulmonares y diseminadas. La inmunodepresión, ya sea por la existencia previa de una enfermedad respiratoria u otras causas como neoplasias hematológicas, fármacos o el sida, es un factor de riesgo. M. xenopi contamina frecuentemente las muestras biológicas, por lo que diferenciar si realmente está causando enfermedad o no resulta complicado.[2]