La muralla medieval de Vitoria fue un recinto murado que fortificó en la Edad Media el poblado de Vitoria, y su construcción se cree tuvo lugar a finales del siglo XI o principios del siglo XII,[1] aunque existen sólidos argumentos histórico-numismáticos que apuntan que, en realidad, la muralla se erigió en la segunda mitad del siglo XII.[2]
Se conserva aproximadamente la mitad del volumen total, y fue recuperada a principios del siglo XXI en una actuación que recibió una mención especial[3] en la categoría de conservación en los Premios Europa Nostra en España en 2010.
El recinto amurallado medieval de la ciudad fue construido en un momento indeterminado del siglo XII, (ver discusión y notas 1 y 2) unos años antes de que el rey Sancho VI de Navarra[4] fundara la villa en 1181 bajo el nombre de Nueva Victoria.[5] Este recinto murado ya consta en el fuero concedido el mismo año de la fundación.[6]
Durante los últimos siglos permaneció oculta entre las edificaciones del casco histórico, hasta que un equipo de investigación arqueológica de la Universidad del País Vasco llevó a cabo unas excavaciones arqueológicas en el subsuelo de la catedral de Santa María en 2001, en las que fueron descubiertos los restos de las zapatas de la antigua muralla.[7]
Después de analizarse los restos se pudo comprobar que la citada zapata correspondía con la primera muralla que rodeaba el poblado pero que tenía una antigüedad anterior a la fundación de la ciudad. Ello denotaría un cierto poder económico y de liderazgo social, desconociéndose hasta el día de hoy quienes pudieron ser sus impulsores o de que se defendían empleando para ello tantos recursos.
Aunque el recinto amurallado tenía una longitud total de unos 900 metros y contaba con unos 22 torreones, actualmente solo se conserva cerca de la mitad. En 1968 bajo la dirección de Emilio y Luis Ángel Apraiz se restauró con criterios historicistas en estilo lombardo el tramo junto al palacio de Escoriaza - Esquivel, esta intervención es considerable como falso histórico. Tras el descubrimiento realizado en las excavaciones de la catedral se decidió llevar a cabo una restauración de los restos de la muralla que se conservaban en la ladera oeste.
A través de la Fundación Catedral de Santa María se pueden concertar visitas guiadas[8] que llevan a los turistas a través de las dos zonas ya recuperadas. En ellas se pueden observar desde las desacertadas restauraciones llevadas a cabo al estilo de la época en los años 1960, pasando por los distintos tipos constructivos, a la más moderna celosía de madera de cedro que recrea las dimensiones de la muralla en su máximo esplendor.