Mucozo, también llamado Mocozo o Mocoso, fue un cacique aborigen del área de la Bahía de Tampa (Florida) a principios del siglo XVI. Este cacique fue quien aseguró la vida del cautivo español Juan Ortiz, una vez que este logró escapar del cacique Hirrihigua.
Juan Ortiz, natural de Sevilla, fue un marinero español que llegó a la Florida en el año 1528 buscando el rastro de la expedición de Narváez. Cuando su expedición llegó a la bahía de Tampa, siguiendo el rastro de la expedición de Narváez, fue apresado junto a otros tres marineros por el cacique Hirrihigua. Este cacique quiso dar muerte a los españoles por las ofensas recibidas en el pasado por Narváez. Así, dispuso que, uno a uno, los cuatro presos fuesen obligados a correr desnudos mientras se les lanzaban flechas. Sin embargo, el destino quiso que a Juan Ortiz le fuese perdonada la vida debido a que la mujer e hijas del cacique se apiadaron de él e intercedieron en su defensa. Desde entonces, el joven español, de dieciocho años, fue sometido a labores de servidumbre en beneficio de Hirrihigua. Tras un año y medio de esclavitud, torturas e intentos de asesinato frustrados por la mujer e hijas del cacique, este decidió matar de una vez por todas a Juan Ortiz. Para ello, amenazó a su mujer e hijas para que no tratasen de detener sus planes y no advirtiesen al español de su futuro. Sin embargo, una de las hijas desobedeció a su padre y ayudó a Juan Ortiz a escapar, avisándole e indicándole que huyese a los dominios del cacique vecino, Mucozo.
Cuando el español llegó a los dominios de Mucozo, se presentó de parte de la hija del cacique, de forma que rápidamente fue atendido por el cacique. Mucozo se interesó por la historia del joven y le acogió con suma gratitud. Tras saber de su huida, Hirrihigua trató de hacer que Mucozo le entregase al joven para matarlo, de hecho, el cacique llegó a obsesionarse con él. Aunque intentó convencer a Mucozo de forma insistente, hasta presionándole mediante su propio cuñado, el cacique no cedió. Durante los próximos ocho años y medio, hasta 1538, Juan Ortiz estuvo viviendo con el cacique, siendo siempre atendido de forma excepcionalmente cortés y hospitalaria. En ese periodo de tiempo, sin embargo, vivió siempre amenazado por Hirrihigua.
En ese periodo de tiempo llegó a la isla de Cuba, posesión española ya explorada y colonizada, la información de que había un español llamado Ortiz viviendo con los indígenas en Florida. Esto llegó a oídos de Hernando de Soto, conquistador español y entonces gobernador de Cuba, quien tuvo en consideración ese hecho y decidió tratar de rescatar a Ortiz en su expedición de 1539 de la Florida. Mucozo, conocedor de la inminente partida de Hernando de Soto, informó a Juan Ortiz y le pidió que le devolviese el buen trato recibido explicando a los conquistadores que él no quería enfrentarse ni oponerse a sus planes. Así, cuando Juan Ortiz pudo reencontrarse con españoles, intercedió ante Soto en favor de Mucozo. Este, a su vez, se personó ante los conquistadores y trató de mantener buenas relaciones con ellos, pidiendo que "con el mismo beneplácito [que él había tratado a Ortiz] lo recibiese en su servicio debajo de cuya protección y amparo ponía su persona, casa y estado, reconociendo por principal señor al Emperador y Rey de España y segundariamente a su señoría como capitán general".
Arciniegas, G, Historiadores de Indias, Barcelona, España, Instituto Gallach (extracto adaptado de La Florida del Inca, de Inca Garcilaso de la Vega)