Un mirador (también llamado miradero[1] o divisadero[2]) es un lugar o punto elevado desde el cual puede contemplarse con facilidad un paisaje (urbano o natural) o un acontecimiento.
Desde los miradores (naturales o artificiales) pueden admirarse diferentes paisajes como entornos urbanos, industriales, rurales, paisajes naturales o geográficos, etcétera, y también para la observación de aves.
Los mismos pueden encontrarse:
A cielo abierto, cerrados, agrestes o con infraestructura apropiada, poseen un mismo objetivo: constituir un enclave singular desde el punto de vista paisajístico.
Los mismos cuentan generalmente con diferentes instalaciones, entre las que se encuentran: facilidad de acceso (ruta, caminos, senderos, escalinatas, teleférico, ascensores), mobiliario adecuado para los visitantes como mesas, bancos, plataformas con suelo de cristal, prismáticos, binoculares, zona de aparcamiento (o estacionamiento) y de esparcimiento (paseos, jardines, restaurantes o cafeterías y gift shops).
Generalmente con balcones, pueden ser totalmente abiertos o cerrados, cubiertos por cristales y/o techos, demarcados por líneas imaginarias o con pretiles o barandillas que limitan el espacio hasta donde asomarse.
Ubicados en altas cotas, muchos ponen a prueba el vértigo de los visitantes. Estos puntos de atracción turística suelen encontrarse bien señalizados, y se reflejan en guías turísticas de los lugares en donde se encuentran.
A fin de mejorar la comprensión de las vistas, suelen contar también con señalética apropiada como mapas explicativos o carteles interpretativos de lo que se visualiza.