La mesa de tratamiento en radioterapia es el soporte donde se acuesta al paciente para la irradiación.
A la mesa de tratamiento se le ha prestado poca importancia por no afectar en su diseño a las características de los haces de radiación, pero en la precisión del tratamiento es fundamental, pues una mesa inadecuada en cuanto a tamaño, posición o composición, no permite cumplir los objetivos de la planificación de un tratamiento de radioterapia, repercutiendo en la seguridad del paciente.[1]
La mesa de tratamiento y el tablero de la mesa tienen los diferentes desplazamientos en los ejes ortogonales y angulares o de rotación en el espacio. Con estos desplazamientos de la mesa se coloca el punto anatómico del isocentro de la planificación del tratamiento en la misma posición del isocentro del acelerador. El isocentro es el punto donde convergen todos los haces de radiación dirigidos a un volumen de tratamiento y que suele situarse en el centro de ese volumen. El diseño isocéntrico de los tratamientos permite una mayor reproductibilidad de las fracciones de radioterapia, así como una mayor dosis al volumen tumoral y menor dosis en los tejidos sanos.[4] Los equipos isocéntricos facilitan la radioterapia porque una vez posicionado el paciente en la mesa, ya no es necesario volver a entrar al búnker para localizar e irradiar cada uno de los campos de tratamiento.
Los movimientos de la mesa de tratamiento son:
Todos los desplazamientos de la mesa y del tablero tienen indicadores digitales dentro y fuera de la sala de tratamiento. La precisión de estos indicadores es de 1 mm para los desplazamientos longitudinales, transversales y verticales y de 0,1º para los movimientos angulares.