La meningitis de Mollaret —también llamada meningitis linfocítica benigna recurrente—[Nota 1] es un tipo de meningitis aséptica. Descrita por primera vez en 1944 por Pierre Mollaret como una meningitis endotelio-linfocítica recurrente caracterizada por presentarse en pacientes por lo demás sanos.[1] Aunque en un principio se le describió como una enfermedad idiopática, hoy se sabe que la mayoría de los casos son debidos a los virus del herpes simple 1 y 2, entre otras causas menos comunes.[2][3]
Cuando Mollaret la describió originalmente, no pudo identificar al agente causal de la enfermedad.[1] Actualmente, la etiología más comúnmente asociada a la meningitis aséptica idiopática recurrente es el virus del herpes simple tipo 2 (HSV-2). Tras la infección genital primaria, el HSV-2 permanece latente en las neuronas sensitivas de los ganglios de las raíces dorsales sacras. Posteriormente, la diseminación retrograda hacia el líquido cefalorraquídeo resulta en una meningitis recurrente.[3]
Raramente se ha asociado la enfermedad con infecciones por el virus de Epstein-Barr o el virus del herpes simple tipo 1.[2][4] La reactivación de la toxoplasmosis cerebral latente también se ha identificado como agente causal.[5]
Los quistes epidermoides intracraneales e intraespinales, raramente, también han sido asociados con la meningitis de Mollaret.[6]
La enfermedad se caracteriza por presentar por lo menos 3 episodios de fiebre y signos de meningitis (rigidez de nuca, Brudzinski, Kernig) que duran de 2 a 5 días seguidos de recuperación espontánea. Con recurrencias que varían de persona a persona, pudiendo transcurrir semanas, meses e incluso años antes del siguiente episodio.[3]
Las personas con meningitis de Mollaret tienen dolor de cabeza de comienzo agudo que puede ser severo; así como fiebre, fotofobia y signos de irritación meníngea (rigidez nucal y signos de Kenig y Brudzinski). En pocas horas los síntomas alcanzan la máxima intensidad para posteriormente ceder. Asimismo pueden presentarse: alucinaciones, convulsiones, diplopía y parálisis de nervios craneales. La persistencia de los síntomas es más consistente con otras enfermedades que con la meningitis de Mollaret.[7]
Si se examina el líquido cefalorraquídeo durante la fase aguda de la enfermedad se encontrará elevación de proteínas, glucosa normal o baja y pleocitosis con predominio de polimorfonucleares y células mononucleares (células de Mollaret) que desaparecen a las pocas horas.[4]