La Mara Mao Mao es una pandilla con presencia en algunos países de Centroamérica, particularmente en El Salvador.[1] Se le asocia con actividades ilícitas como el narcotráfico, la extorsión y el control territorial.[2] Aunque su reconocimiento internacional es menor en comparación con otras pandillas como la MS-13 o Mara Barrio 18, se ha identificado como un grupo involucrado en actos de violencia en las regiones donde opera.[3]
Mara Mao Mao | ||
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Fundación | Década de 1990 | |
Fundador | Carlos Alberto García | |
Lugar de origen | El Salvador | |
Territorio | El Salvador | |
Enemigos | Mara Salvatrucha, Mara Barrio 18, Nayib Bukele | |
Actividades delictivas | Narcotráfico, robo, terrorismo, extorsión, trata de personas, inmigración ilegal, blanqueo de dinero, asesinato, proxenetismo, crimen, asalto, secuestro y tráfico de armas. | |
Operacional | Década de 1990-al presente | |
Estatus | Activa | |
La Mara Mao Mao surgió en El Salvador a finales de la década de 1990. Su fundador es identificado como Carlos Alberto García, quien habría sido responsable de establecer la estructura organizativa de la pandilla. El surgimiento de la Mara Mao Mao se dio en un contexto de expansión de las pandillas en el país, caracterizado por el crecimiento de organizaciones criminales dedicadas a actividades como la extorsión y el narcotráfico.
A diferencia de grupos más grandes, la Mara Mao Mao mantiene una base de operaciones más reducida,[2] aunque con características similares a otras pandillas en términos de jerarquía interna y métodos de operación. Su actividad delictiva ha sido documentada en diversas zonas del país, aunque con menor visibilidad mediática que la de la MS-13 y el Barrio 18.
La Mara Mao Mao mantiene conflictos con otras pandillas debido a la disputa por territorios y actividades ilícitas. Entre sus principales opositores se encuentran:
Algunas fuentes indican que la Mara Mao Mao podría haber establecido vínculos con otras agrupaciones criminales en la región. Entre ellas se mencionan:
La actividad de la Mara Mao Mao, al igual que la de otras pandillas, ha contribuido a los altos niveles de violencia en El Salvador. En respuesta, el gobierno ha implementado estrategias de seguridad que incluyen la militarización de zonas con presencia de pandillas, arrestos masivos y el endurecimiento de las leyes contra el crimen organizado.[4]