Manuel Barba y Roca (Villafranca del Panadés, provincia de Barcelona, 20 de octubre de 1752-ibídem, 11 de febrero de 1824) fue un abogado, agrarista y benefactor español.[1][2]
Manuel Barba y Roca | ||
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Información personal | ||
Nacimiento |
20 de octubre de 1752 Villafranca del Panadés (España) | |
Fallecimiento |
11 de febrero de 1824 Villafranca del Panadés (España) | (71 años)|
Nacionalidad | Española | |
Educación | ||
Educado en | Universidad de Cervera | |
Información profesional | ||
Ocupación | Abogado, benefactor, agrónomo y político | |
Miembro de | Real Academia de Ciencias y Artes de Barcelona | |
Natural de Villafranca del Panadés, siguió la carrera de Jurisprudencia en la Universidad de Cervera, en la que tomó los títulos de bachiller, licenciado y doctor.[3] Durante la guerra de la Independencia, tomó parte muy activa en la defensa: asistió a la Junta Suprema como diputado por Villafranca del Panadés y después fue nombrado secretario del ramo de Gracia y Justicia de la superior del Principado.[3]
Concluida la contienda, se retiró a Villafranca, donde trabajó en varias instituciones cuyo objetivo era contribuir al progreso moral e intelectual de aquella población.[3] Elías de Molins cita en su Diccionario biográfico y bibliográfico de escritores y artistas catalanes del siglo XIX a su biógrafo en los siguientes términos:[3]
[...] no le hacían descuidar otros medios como procurar la utilidad general. La física, la química, las matemáticas, las artes industriales, la maquinaria y singularmente la agricultura llamaron mucho su atención consideradas bajo aquel punto de vista. Obras y periódicos donde se publicasen las últimas invenciones o se controvirtiesen los principios de la economía social formaron una buena parte de su estudio y le estimular a difundir ideas interesantes y a dedicarse a la investigación de nuevos resultados.
Así, inventó, por ejemplo, una máquina para sacar agua que presentó ante la Real Academia de Ciencias Naturales y Artes de Barcelona, de la que era miembro.[3] Dejó, asimismo, una disertación sobre el plantío de los árboles y algunos otros escritos de utilidad pública: llegó a obtener en Villafranca la formación del cardenillo y contribuyó a la plantificación de una de las primeras fábricas de hilados de algodón en aquella villa.[3]
Falleció el 11 de febrero de 1824 en su localidad natal.[4] Su nieto, Francisco Javier Llorens y Barba, llegaría a ser filósofo y catedrático.[5]
Leyó los siguientes textos:[4]