El lamat (Ek' en maya clásico reconstruido), también llamado liebre o conejo,[1] es el octavo día del Tzolkin.[1][2] Se asocia al planeta Venus, la deidad Lahun Chan, el color amarillo y al «rumbo del sur».[2] También los mayas asociaban este día a la «semilla que brinda la vida».[2] Durante cada día ocho los mayas agradecían a la naturaleza, mediante oraciones, por las prestaciones dadas para lograr sus cosechas.[2]