La infraestructura rural se refiere a las instalaciones, servicios y sistemas construidos o establecidos en áreas rurales con el propósito de mejorar la calidad de vida de la población, impulsar el desarrollo económico y social, y conectar estas áreas con centros urbanos y regiones más desarrolladas. La infraestructura rural es esencial para abordar las necesidades y desafíos específicos a los que se enfrentan las comunidades rurales, que a menudo tienen acceso limitado a servicios básicos y oportunidades en comparación con las áreas urbanas.[1][2][3]
La infraestructura rural puede componerse de diversos elementos que contribuyen al bienestar y al desarrollo sostenible de las áreas rurales. Algunos componentes comunes de la infraestructura rural incluyen: