Huapango es una obra sinfónica del compositor mexicano José Pablo Moncayo, estrenada en 1941 y probablemente la más conocida de dicho compositor, fuertemente asociada a la producción cultural y audiovisual nacionalista de México, a tal punto que se le ha considerado el segundo Himno Nacional Mexicano.[1] Fue compuesta a partir de la reinterpretación de los ritmos tradicionales del huapango, principalmente veracruzanos, y de piezas de dicha región como El siquisirí, El Balajú y El gavilancillo. Una audición atenta a esta obra nos permitirá descubrir que el compositor tapatío logró transportar a la orquesta algunos de los sonidos del conjunto instrumental típico del huapango.[2]
Huapango | ||
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de José Pablo Moncayo | ||
Tonalidad | Do mayor | |
Estreno | ||
Fecha | 15 de agosto de 1941 | |
Lugar | Palacio de Bellas Artes | |
Director | Carlos Chávez | |
Orquesta | Orquesta Sinfónica de México | |
Detalles | ||
Estilo | nacionalista mexicano | |
Instrumentación |
Maderas: flautas (una de ellas doblando piccolo), oboes, clarinetes, fagotes. Metales: trompas, trompetas, trombones y una tuba. Percusiones: timbales, tambor, tarola, triángulo, platillos, güiro, y bombo. Cuerdas: violines primeros y segundos, violas, violonchelos, contrabajos y arpa. | |
Fue estrenada el 15 de agosto de 1941 en el Palacio de Bellas Artes, interpretada por la Orquesta Sinfónica de México, bajo la dirección de Carlos Chávez.[nota 1]. Este tipo de canciones se usa principalmente el 16 de septiembre el día patrio de la independencia. La instrumentación permite a Moncayo capturar los ritmos, sonidos y energía de la música tradicional huasteca en una obra sinfónica. Las percusiones, en particular, juegan un papel importante para resaltar los ritmos propios del huapango, mientras que las cuerdas y vientos logran reproducir la vitalidad y el carácter festivo del folclore mexicano. Aunque no tiene movimientos formales, la obra se desarrolla de manera continua, alternando entre pasajes festivos y reflexivos. Utiliza una orquestación brillante, con el uso destacado del trombón, la trompeta, el oboe y el arpa, que evocan los instrumentos tradicionales como la jarana y el violín. [4]
El término huapango proviene del náhuatl y se relaciona con "la tarima de madera para el baile". Moncayo transformó esta tradición en un lenguaje sinfónico universal, lo que llevó a su reconocimiento internacional. Sin embargo, su éxito opacó otras obras de su catálogo, como la ópera La mulata de Córdoba y Muros verdes.[4]
Desde una época temprana luego de su lanzamiento, el Huapango de Moncayo ha sido interpretado de forma continua en actos oficiales y promocionales turísticos de México. Ello fue señalado incluso por Blas Galindo, quien notó el "abaratamiento por hartazgo"[5] en el que cayó la obra, en detrimento de otras obras del compositor.
El Huapango de José Pablo Moncayo ha dejado una huella significativa en la cultura popular y oficial mexicana.
1. Cine y televisión: Ha sido utilizado como banda sonora en documentales, comerciales y películas que buscan resaltar la identidad mexicana. Por ejemplo, se ha empleado en campañas turísticas y como fondo en programas que celebran la cultura nacional.[6][4]
2. Eventos deportivos: Su uso como símbolo de identidad nacional lo ha llevado a sonar en ceremonias oficiales y eventos internacionales, como en inauguraciones de juegos deportivos, destacando su capacidad para evocar el orgullo mexicano.[4]
3. Política y propaganda: Durante décadas, el Huapango fue utilizado en campañas gubernamentales para promover la cultura mexicana en el exterior, pero también dentro del país, asociándose con discursos nacionalistas.[6][4]
4. Celebraciones patrias: Su carácter solemne y vibrante ha hecho que sea recurrente en actos conmemorativos del Día de la Independencia o el Día de la Revolución, siendo considerado el "segundo himno nacional mexicano".[7]
5. Artes escénicas: Ha inspirado coreografías y adaptaciones para ballet y danza contemporánea que reinterpretan los sones veracruzanos a partir de la estructura orquestal de Moncayo.[4]