Gonzalo Ángel María de Reparaz Ruiz (Sèvres, Isla de Francia, 15 de enero de 1901[1] – Lima, 1984),[2] cuyo nombre catalán era Gonçal de Reparaç i Ruiç, fue un geógrafo del siglo XX. Destacaron sus trabajos sobre la cartografía histórica y la geografía catalana, así como aquellos que realizó durante su exilio en América del Sur.
Gonzalo de Reparaz Ruiz | ||
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Información personal | ||
Nacimiento |
15 de enero de 1901 Sèvres (Francia) | |
Fallecimiento |
1984 Lima (Perú) | |
Lengua materna | Portugués | |
Familia | ||
Padre | Gonzalo de Reparaz | |
Hijos | María del Carmen de Reparaz | |
Información profesional | ||
Ocupación | Geógrafo e historiador | |
Distinciones |
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Fue hijo del diplomático destinado en la embajada española de París, y también geógrafo, Gonzalo de Reparaz y Rodríguez-Báez, con quien compartiría buena parte de su infancia viajando, en Marruecos, Argentina, Brasil o Berlín.[3][4] Entre 1921 y 1938 residió en Barcelona, participando de la creciente y efervescente geografía catalana. Pau Vila, después de publicar la primera monografía comarcal, "La Cerdanya", le encargó la elaboración de una obra similar sobre la Plana de Vich.[5] Después de tres años de investigación en la comarca publicó La Plana de Vic (1928)[6] Comprometido con la República y con la Guerra Civil Española, realizó un viaje a Checoslovaquia atravesando en tren la Alemania nazi para comprar armas para el gobierno de la República.[4]
A mediados de 1938, agotado por las penurias y peligros de la guerra, tomó la decisión de partir al exilio en Francia con su esposa Jeanne Chambord, con quien se había casado a principios de la década, y su hijo Gonzalo Adré. Reparaz se retiró a principios de 1939.[2] Llegó a Francia con la idea de finalizar y defender su tesis doctoral, lo que llevó a cabo en la Universidad de Toulouse en 1940 (Histoire de la géographie d’Espagne, dirigida por Daniel Faucher).[4] En Francia le atrapó de nuevo la guerra, en esta ocasión la Segunda Guerra Mundial. En esta época se convirtió profesor de la Universidad de Burdeos en la Francia ocupada y complementaba su sueldo como profesor de lenguas, ya que hablaba francés, alemán, castellano, catalán, inglés, italiano y portugués. A pesar de tener empleo en Burdeos decidió trasladarse a Prada de Conflent, donde pasó el resto de la guerra como otros exiliados catalanes (Joan Alavedra, Puig y Cadafalch, Pau Casals, por citar algunos con quienes tuvo relación en este período).[2]
Una vez finalizada la guerra se estableció en París (1948), trabajando para la UNESCO, recientemente creada en aquel momento. Este trabajo lo llevó en 1951 a instalarse en el Perú, donde realizaría trabajos para este organismo. En 1955 se divorció de su esposa Jeanne, con quien había tenido un hijo y una hija, y se casó de nuevo, teniendo otra hija en este segundo matrimonio.[2] En el Perú empezó a tener un especial interés por los desiertos, como el de la Región de Ica y el de Nazca y sus aspectos geográficos (desde el punto de vista geológico, hidrológico, climatológico e histórico). Trabajó como cartógrafo en la región del cañón del río Colca.