Giovanni Battista Casti (29 de agosto de 1724, Viterbo o Acquapendente[1] - 5 de febrero de 1803, París), abate italiano, fue poeta, satirista y libretista de óperas ligeras.
Clérigo sin vocación, llegó a ser canónigo de la catedral de su lugar natal,[2] pero rechazó permanecer ahí porque tenía intenciones de viajar por las capitales de Europa. En 1781, bajo el auspicio del emperador José II de Austria, Casti emprendió un recorrido diplomático por España. Allí se presentarían los primeros síntomas de la sífilis que lo consumiría.[3] En 1782, a la muerte del célebre Metastasio, no logró ser nombrado «Poeta cesario», o poeta laureado, de la corte imperial de Austria, en Viena. En 1796 renunció a sus cargos en la corte, para no verse envuelto en pugnas políticas en la Viena de los Habsburgo.
Se le conoció como libertino, seductor y hedonista de todo tipo de placeres, circunstancias que le hicieron merecedor de mala reputación. Viajó por toda Europa, de Rusia a Portugal, de Turquía a los países nórdicos. Establecido en París como escritor reconocido, murió allí en 1803, poco antes de cumplir los 82 años, más o menos el doble de la esperanza de vida de la época.
Entre sus libros más relevantes están:
La influencia del abate Casti dentro de Italia y en los países de lengua románica, como España y Francia, sería notoria.
Digno de gloria es el que roba un reino; el que roba poco es digno de la horca.Giambattista Casti