Francisco de Alvarado fue un religioso español.[1]
Nació a mediados del siglo XVI en el seno de una familia ilustre, originaria de Limpias.[2] Recibió una esmerada educación literaria y siguió la carrera eclesiástica.[2]
En Burgos obtuvo la dignidad de arcediano de Briviesca.[2] Hacia el año 1576 se trasladó a Roma, donde fue nombrado protonotario apostólico.[2]
Vivía aún a principios del siglo XVII.[2]
Se dedicó a la escritura y la traducción, y publicó las siguientes obras:[1]