Filareto Brajamio (o Vahram) (en armenio Փիլարտոս Վարաժնունի; en griego Φιλάρετος Βραχάμιος) fue un político y militar armenio-bizantino del siglo XI. Después de la batalla de Manzikert de 1071 y mientras que los selyúcidas se expandían por Anatolia, Brajamio llegó a conservar temporalmente el dominio de Cilicia, la Eufratensis y Antioquía. Personaje controvertido, estableció un principado autónomo —que perduró hasta los años 1080 y que estableció las bases del futuro reino armenio de Cilicia— antes de perder sus territorios paulatinamente.
Filareto Brajamio | ||
---|---|---|
Información personal | ||
Nacimiento | Siglo XI | |
Fallecimiento |
1092 o 1086 Kahramanmaraş (Principado de Filareto Brajamio) | |
Información profesional | ||
Ocupación | Militar y político | |
Cargos ocupados | Estratego | |
Lealtad | Imperio bizantino | |
Filareto Brajamio provenía de una familia noble armenia (la de los Varažnuni, originaria del Vaspurakan) que había entrado al servicio de Bizancio en el siglo X,[1] y que parece que se integró rápidamente: se describe a Brajamio como griego de lengua, de costumbres y de religión; fue en la práctica calcedonio.[2][3]
Brajamio ascendió en la jerarquía bizantina: primero curopalate, luego estratopedarca del Thema Anatólico, más tarde duque de Antioquía, posteriormente doméstico de las escolas de Oriente, quizá llegó incluso a obtener el título de sebastos.[4] Sirvió lealmente al Imperio durante el reinado de Romano IV Diógenes,[5] hasta la batalla de Manzikert en 1071.
La derrota bizantina de 1071 franqueó el paso a Anatolia a los selyúcidas de Alp Arslan. Brajamio reunió entonces a las guarniciones de la frontera oriental, que contaban con numerosos armenios, con la ayuda sobre todo de Gabriel de Melitene y de Basilio Apokapes de Edesa; la larga resistencia que opuso al avance selyúcida condujo a la constitución de un reducto en los territorios orientales de la península bajo autoridad nominal bizantina.[6] Este principado autónomo se extendía por Cilicia (donde englobaba Tarso, Mopsuestia y Anazarba), Antioquía, la Eufratensis y la esquina sudoccidental del reino de Armenia, así como temporalmente la Capadocia oriental y Chipre.[1]
Durante el reinado de Miguel VII Ducas, Brajamio tuvo que afrontar la oposición de ciertos de sus compatriotas (que pertenecían a la Iglesia apostólica armenia), como Apelgharip Arçruni y Vasak Pahlavuni, y, sin duda, también la de Tornik de Sasun.[2] Sus relaciones con Constantinopla no mejoraron hasta 1078, cuando Nicéforo III Botaniates reconoció oficialmente su gobierno autónomo en los territorios separados del Imperio por los selyúcidas.[7][8]
Brajamio integró en sus fuerzas mercenarios francos (las tropas de Roussel de Bailleul, Hervé Frankopoulos, o incluso las de Raimbaud).[9]
El principado fundado por Brajamio fue, empero, efímero, y fue perdiendo sus territorios progresivamente, a pesar incluso de que este se convirtiese fugazmente al islam.[10] Antioquía cayó así en el 1084 en manos de Süleyman I, sultán de Rum;[11] en 1086 comenzó una ofensiva de los grandes selyúcidas,[7] que se apoderaron de Edesa en 1087.[12]
Varios de sus lugartenientes lograron sin embargo mantener sus dominios, como Gabriel, Thoros y Basilio el Ladrón; los rupénidas, por su parte, se refugiaron en las montañas cilicias y constituyeron allí el embrión del futuro reino armenio de Cilicia, del que el señorío de Brajamio fue involuntario precedente.[6]
La fecha de la muerte de Brajamio es incierta: su nombre desaparece de las fuentes en el 1086; Dédéyan la fija en 1090 y Cheynet, en 1092[13][14]
Las relaciones de Brajamio con Bizancio, su fidelidad a Romano IV y los problemas que sufrió con Miguel VII lo hacen un personaje controvertido, mitad general leal, mitad rebelde.[15] Sus creencias calcedonias suscitaron asimismo el rechazo de algunos armenios, como Mateo de Edesa que lo tachó de «primogénito de Satanás ».[16]