Enrique Zumel (Málaga, 1822 - Madrid, 18 de octubre de 1897) fue un actor, dramaturgo y escritor español.[1]
Aunque escribió no menos de ciento veintidós obras dramáticas, no solo estrenadas las más sino publicadas, reseñadas y bastante reimpresas en Madrid, Granada y Málaga, donde fue uno de los dramaturgos más conocidos de su tiempo, se conoce muy poco sobre su vida. Desde su primer drama en 1849 hasta el último "Cuento fantástico" en 1893, estuvo en pleno centro de la actividad teatral española. Como autor y actor protagonista estrenó en Madrid el 27 de marzo de 1853 con éxito Guillermo Shakspeare [sic], un drama biográfico en verso dividido en un prólogo y cuatro actos.[2]
Trabaja principalmente en su natal Málaga y publica entre 1849 y 1893; revitalizó la comedia de magia estrenando entre 1849 y 1885 siete obras de este género: El himeneo en la tumba o la hechicera (1849), Batalla de diablos 1865), El anillo del diablo (1871), La leyenda del diablo (1872), Quimeras de un sueño (1874), El talisman de Sagras (1878) y El torrente milagroso (1883). También escribió dramas sobre legendarios bandoleros andaluces como José María el Tempranillo y Diego Corrientes, comedias, dramas históricos, dramas religiosos y teatro menor y por horas; se acercó a la novela y más ocasionalmente a la poesía. Manuel Ossorio y Bernard ha escrito que dirigió el semanario madrileño La España Artística (1888-1893), pero en realidad lo dirigía el también dramaturgo Gabriel Merino y Pichilo (1863-1903); Zumel era solo el administrador y redactor. Se trata de una publicación profesional, dirigida al mundo de la farándula, un punto de encuentro de los profesionales del sector, y Merino ya había dirigido publicaciones semejantes como El Arte y Gente Teatral. En su última página, dedicada a anuncios comerciales, se daba una relación de artistas disponibles para zarzuela y declamación, así como las tarifas que cobraba la Agencia teatral. Desde el primer número destaca su serie de artículos “Historia del teatro desde su origen primitivo hasta nuestros días”.[3] A veces adaptó piezas del francés y del italiano, aunque casi toda su obra es original, popular y a menudo interesante, si bien acomodada a los gustos de su tiempo.