El enfermero mayor era parte integrante del cuerpo médico de los hospitales que operaban en los territorios americanos y europeos del Imperio Español. El enfermero mayor era el responsable de la sala,[1] supervisaba al enfermero menor, también conocido como ayudante,[2] que realizaba las indicaciones del doctor.[3] El enfermero mayor determinaba si el enfermo debía o no internarse en enfermería mediante la toma del pulso. Si permanecía en enfermería se llamaba al médico para el diagnóstico de la enfermedad del paciente y la firma de recetas.[4]